Vestidor L’Officiel: cazadora vaquera

Vestidor L’Officiel: cazadora vaquera

Manuela García

La cazadora vaquera pertenece al grupo de prendas que conforman eso que llamamos fondo de armario. Siempre ha estado ahí y siempre lo estará, lista para rematar cualquier look de entretiempo. Se trata de una prenda que forma parte de nuestra historia personal en particular (nos acompaña desde la infancia) y de la historia de la moda en general.

Vestidor L’Officiel: cazadora vaquera

El tejido vaquero nació de la mano de Levi Strauss, quien lo utilizó a finales del siglo XIX para crear las prendas de trabajo de los mineros de San Francisco. El tejido resultó idóneo por su resistencia y por su comodidad. Tuvimos que esperar al año 1905 para que ese tejido se hiciese chaqueta y no fue hasta 1930 cuando la marca americana utilizó por primera vez el calificativo de “chaqueta” en su catálogo para referirse a esta prenda. El siguiente paso en la evolución de esa chaqueta se dio en la década de los 40, cuando por primera vez se le añadieron los botones de presión con escudo de piedra. Pero la definitiva popularización de la cazadora vaquera fue en las épocas siguientes, en los 50 y 60. Esos fueron los años en los que la cazadora llegó a todos los armarios para quedarse. En los 70, de la mano del movimiento hippie se abrió la veda de la customización y se le empezaron a añadir parches, flecos, chapas, colores y un larguísimo etcétera.

Vestidor L’Officiel: cazadora vaquera   Vestidor L’Officiel: cazadora vaquera

Más de un siglo después desde su primera aparición, las versiones en las que hoy podemos encontrar esta chaqueta son infinitas: con el cásico denim o en colores, más entalladas o anchas (incluso en los últimos  años hemos asistido al revival de la cazadora vaquera más ochentera de estilo bomber), con borreguito al cuello… Las versiones como decimos son infinitas, como también lo son sus posibles combinaciones. La cazadora vaquera casa con cualquier look (informal). Con vestido en su versión más primaveral, con pantalón pitillo, con falda, con blusa o camiseta… Cuando decimos que combina con cualquier look nos referimos precisamente a eso: a cualquiera. Toda prenda de tu armario susceptible de ser llevada en primavera u otoño tiene posibilidades de ser cubierta con una  denim jacket.

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