María Acevedo, diseñadora y emprendedora en Bertolaza

María Acevedo, diseñadora y emprendedora en Bertolaza

LIDIA MASERES / FOTOGRAFÍA GIORGIA FAGA

Pasados los 30 se topó con su sueño: el diseño de moda. Sin más experiencia que la de unas prácticas, Acevedo acaba de lanzar su firma de ropa y accesorios (muy) femenina: Betolaza. Sí, te va a gustar.

Cuando María Acevedo posa o habla uno entiende mejor su trabajo. Con un punto naíf, desprende delicadeza, la misma que tienen las prendas que guarda en la funda que la acompaña. Vitoriana de nacimiento, pero emigrada a Madrid desde hace año y medio, persigue su futuro en la ciudad que la acoge y que a diferencia de Londres, su anterior destino, no le hace sentir forastera. Hace unos meses, y tras unas prácticas en el taller de Moisés Nieto, lanzó su marca de moda femenina, Betolaza (es su segundo apellido), y su primera colección Primavera/Verano 2017 An autumn afternoon promete arrasar. Si por ella fuera, Caroline de Maigret o Solange Knowles llevarían sus prendas. Por pedir…

¿Cómo y cuándo empezó su carrera como diseñadora?

Hace relativamente poco. Estudié el Máster de Moda del IED en 2015 y desde entonces mi vida gira en torno a la moda y a la marca.

¿Siempre quiso ser diseñadora o pensaba que su carrera iba a ir por otros derroteros?

Tardé, tardé en darme cuenta de que era algo más de lo que creía. Pero desde pequeña me ha atraído lo creativo: el dibujo, los colores, todo lo visual. Siempre. Tras estar trabajando casi 10 años en algo monótono, pensé: ha llegado la hora.

¿Y qué era lo que hacía hasta entonces?

Era jefa de recepción en un hotel de Londres. Lógicamente fui ascendiendo poco a poco, empecé como recepcionista…

“El trabajo que tenía en Londres no era lo que yo quería hacer, así que me dije: ‘A Madrid y a hacer moda’. Hoy me dedico a lo que me gusta”

¿Y cómo fue el salto mortal de pasar del sector de la hostelería en Londres a la industria de la moda en España?

Necesitaba un cambio, mudarme, volver a España, a Madrid, y dedicarme a algo creativo. Estaba ahí, tenía que salir fuera de mí. Aunque de aquella experiencia laboral aprendí mucho.

Choca un poco que alguien que está en el extranjero vuelva a España para emprender un proyecto empresarial o creativo…

Llevaba muchos años allí y Londres no es un sitio para vivir de por vida. Necesitaba el cambio y el trabajo no era lo que yo quería hacer, así que me dije: ‘A Madrid y a hacer moda’. Hoy por n puedo decir que me dedico a lo que me gusta.

¿Cree que es el momento exacto para comenzar con su carrera?

No creo que haya un momento justo. Un diseñador va madurando.

Su primera colección, An autumn afternoon, se inspira en la expresión japonesa ‘Mono no aware’, ¿nos lo podría explicar?

Es una frase japonesa que no tiene sentido en Occidente pero que significa, a grandes rasgos, nostalgia, ese sentimiento agridulce de ver las cosas pasar, de saber que va a llegar el n en cualquier momento y esa belleza invisible que existe cuando las cosas cambian. Eso significa. Hay un director de cine, Yasujirö Ozu, que a través de una de sus películas dibuja el ‘Mono no aware’ en el que me inspiro.

¿Ha sido difícil reflejar este sentimiento en prendas?

Si uno ve la colección puede ver los sentimientos. Cuando las hago me gusta contar historias, y notas la fuerza a través de los colores y las formas. Creo que se puede ver, al menos a través de mis ojos [risas]. Ahora estoy arrancando con la segunda colección, estoy en pleno proceso creativo.

El segundo proyecto siempre dicen que es el más complicado…

Sí, pero lo tomo con muchas ganas y siendo muy optimista, así es como se afrontan los nuevos retos. Te adelanto que será muy esencia Betolaza, que es muy femenina, atemporal y minimalista, siguiendo la línea de la primera colección.

¿Dónde le gustaría ver sus prendas colgadas y a la venta?

En las tiendas Maryam Nassir Zadeh, The Line (ambas en Nueva York), en Per- suade (Bilbao) o en Opening Ceremony. Me gustaría llevar la marca a Australia, Japón, Dinamarca… Creo que mi diseño y esti- lo pueden encajar bien allí. En España hay un poco de todo, y puede tener cabida, cla- ro. También quiero defender mi producto aquí. En este momento estoy moviendo mi colección en tiendas, pero es un proceso len- to porque andan con más cautela, hay más competencia y es más complicado que antes. De momento, y desde comienzos de año, las prendas estarán en la página web de Betola- za. Abrir una tienda física mía, de momento, ni me lo planteo.

Las joyas no pasan desapercibidas en su lookbook… ¿también son suyas?

Sí, están inspiradas en el sakura, cuando caen las ores de los cerezos, es el símbolo más cercano al ‘Mono no aware’: cuando ves algo precioso, que ha estado en el árbol, y sabes que se va a caer. Además, están hechas con plástico biodegradable y con una impresora 3D. Todo lo hago en España, trabajo yo sola y he volcado toda mi vida en ello.

Es una valiente.

Sí (y sonríe).

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