Irene is (very) good

Irene is (very) good

Raquel Fernández / Foto: Álex Cascallana

¿Qué convierte a una usuaria de Instagram en una de las personas más infuyentes de la industria de la moda y la belleza? Charlamos con Irene Kim, que roza el millón de followers, en busca de la respuesta.

Internet no entiende de fronteras y en su universo el concepto “choque de civilizaciones” suena a algo tan anticuado como el medio impreso. Irene Kim tuvo ocasión de experimentar los dos cuando le tocó mudarse de un pueblo de Seattle a Corea en su adolescencia: “Fue un auténtico shock cultural. Había crecido en un ambiente muy americano, cuando me mudé cambió mi percepción de todo. Además, a esa edad se supone que tienes que crecer con tus amigos y que planeas ir a la universidad con ellos. Mis padres me quitaron ese sueño, pero me hice más fuerte y más abierta. En Seattle estábamos en una ciudad muy pequeña y vivir en Seúl me ayudó a abrir la mente”. Hoy agradece ese aprendizaje porque le ha ayudado a conectar mejor con sus seguidores, 910.000 fieles a su feed de Instagram que el día de nuestro encuentro serán testigos, prácticamente en directo, del desfile de la colección Fall/Winter 2017 de Massimo Dutti que se celebró en el palacio de Linares de Madrid.

¿Siempre le interesó la moda?

Sí… mi madre siempre dice que cuando me vestía con tres o cuatro años iba directa a mi habitación a cambiarme y ponerme lo que me apetecía. Y me gustaba cambiarme tres o cuatro veces al día, todavía lo hago. Es un poco irónico que se haya convertido en parte de mi trabajo. A mi madre le molestaba que me cambiase tanto, ahora nos reímos mucho de aquello. En cuestiones de moda ella es muy clásica, creo que yo heredé el gusto de mi abuela. Sobre todo mi sentido del color. Siempre se vestía mucho, llevaba joyas preciosas, se maquillaba…

Estudió diseño de tejidos en el FIT de Nueva York. ¿Cómo afectó a su visión de la ropa?

Como me encantaba la ropa, para mí elegir esa carrera suponía conocer cómo se elaboraba. Me enamoré de las tramas, de los estampados, de las texturas. no solo influyó en mi estilo, sino que me ayudó a apreciar más profundamente la moda.

¿Cómo despegó su carrera como influencer?

La verdad es que todo sucedió de manera orgánica y nunca sé qué decir cuando la gente me pregunta cómo lo hice. Fue muy orgánico y muy especial porque no sucedió de un día para otro. Me ha costado mucho esfuerzo y solo ha merecido la pena por la pasión con que lo he hecho. La gente empezó a seguirme, les gustó lo que subía… y llegaron las colaboraciones, la televisión…

Ejerce de modelo e influencer de belleza y moda. ¿En qué papel se siente más cómoda?

Se complementan mucho. La belleza, sobre todo el cuidado de la piel, es muy importante para mí porque la tengo muy sensible. Siempre estoy probando cosméticos nuevos y Corea tiene los mejores y muy baratos. La moda y la belleza vienen en el mismo paquete.

La escena de los in uencers está un poco saturada. ¿Cree que por ello la gente tiene una idea equivocada de en qué consiste su trabajo?

No me gusta mucho tomarme en serio lo que dice la gente, porque si me agobio por eso… Creo que es más fácil seguir haciendo lo que hago si no me tomo esas cosas demasiado a pecho. Desde luego que el movimiento de los influencers no es lo que era ni es tan auténtico como lo fue, pero tengo que aprovechar estas oportunidades para crecer y descubrir otras nuevas. Mi trabajo no solo consiste en vestirme y hacerme fotos, de hecho esa es una parte muy pequeña. He abierto un estudio de producción en Corea, trabajo como consultora de firmas a partir de mi experiencia como influencer. Esto no va a durar para siempre, aparecerán otras chicas, pero es una forma estupenda de comenzar.

Parte de su trabajo consiste en proyectar una imagen muy segura. ¿Se corresponde con la realidad? ¿Cómo lidia con los días malos?

Tengo muchos de esos, pero en general soy una persona positiva. Tampoco me preocupa tanto si salgo perfecta en las fotos, mis seguidores me han visto sin maquillaje y haciendo el tonto. Trato de crear un equilibrio entre lo natural y lo depurado. De hecho, cuando empecé no era una modelo superglamurosa, era una chica normal y eso es lo que gustaba a mis seguidores. Todavía lo es, necesitan saber que sigo siendo normal.

Está a punto de alcanzar el millón de seguidores. ¿Ha decidido ya cómo va a celebrarlo?

No lo sé, pero siempre veo que cuando la gente llega al millón o a los dos millones siempre utilizan globos. Así que quiero hacer algo que requiera globos (se ríe).

¿Alguna norma de estilo?

Siempre trato de equilibrar lo masculino y lo femenino. Si llevo algo corto por abajo trato de que sea amplio por arriba. Pero ¿sabe qué? No es nada divertido tener reglas.

¿Encuentra en su agenda ocasión para disfrutar de días “normales”?

¡Esos son los mejores! Me despierto, tengo un bulldog francés de cuatro meses que es el centro de mi vida ahora mismo. Voy a la oficina o si tengo el día libre hago aeroyoga o voy a que me apliquen un tratamiento facial, a la compra, hago la colada…

¿Cuál es el mejor consejo que le han dado?

Me han dado muchos, pero el mejor es uno de mi madre que trato de recordar siempre: si eres feliz estarás segura, si estás segura estarás guapa. Siempre se trata de buenas vibraciones y de ser positiva.

Irene is (very) good

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