Jessica Michault, la pupila de Suzy Menkes

Jessica Michault, la pupila de Suzy Menkes

NOELIA TERRÓN-LAYA / FOTOGRAFÍA ALEX BRUNET

La pupila aventajada de Suzy Menkes es una de las plumas con más poder en la moda.

Es toda una institución dentro del periodismo de moda de los últimos 20 años. Su rúbrica y su visión creativa la han llevado a algunos de los medios más influyentes: desde Vogue Italia, a The New York Times, Showstudio o Vogue Japón. Enviar un currículum al International Herald Tribune cambió no solo su trayectoria profesional (había estudiado Ciencias Políticas e iba para alcaldesa de su ciudad natal en California), sino también su vida: durante 16 años trabajó a las órdenes de Suzy Menkes, de quien dice haber aprendido todo de esta profesión. Hablar con ella es como ir abriendo un juego de muñecas rusas en el que va desgranando momentos definitorios de su carrera, como el desfile de un joven diseñador llamado Alber Elbaz, o anécdotas de desfiles como el Diorient Express de John Galliano para Dior, que comenzaba con un inmenso tren de vapor entrando de manera imponente en la estación de Austerlitz de París ante la mirada atónita de los editores de moda de medio mundo. Hoy, Jessica es un ejemplo de sinergia entre el periodismo clásico y las nuevas tecnologías. Al final, todo se reduce a su pasión: descubrir nuevos talentos en moda y darlos a conocer al mundo.

¿Cuál es la primera imagen icónica que quedó grabada en su retina?

La primera que recuerdo es un collar de oro de mi madre con el que solía jugar de pequeña, es una imagen muy poderosa que asocio con ella. Ya más relacionado con la moda, cuando era joven tenía un póster con la imagen Dovima with elephants que fotografió Richard Avedon en 1955. La modelo lleva una de las primeras creaciones que realizó Yves Saint Laurent para Christian Dior. La imagen me acompañó durante décadas. En blanco y negro, en ella se establece un equilibrio perfecto entre la fuerza de los elefantes con la fuerza de la mujer.

Jessica Michault, la pupila de Suzy Menkes

¿Quiénes son los iconos de estilo más importantes en su vida?

Hay quien echando un vistazo a mi peinado inmediatamente exclamaría: “¡Suzy Menkes!” Algo de ella que me encanta es que solía decir que podías llevar lo que quisieras, pero siempre tenías que lucir una chaqueta fantástica que resaltara y diese sentido al conjunto. También me impresionan mucho las mujeres, como usted, que sabe llevar un lipstick rojo como algo natural. Es algo que nunca consigo. Mi manera de vestir es bastante sobria, así que siempre experimento más con el peinado. Procuro ser bastante discreta con la ropa. Cuando trabajas en el mundo de la moda es necesario ser comedido, mantenerse neutro: no debe notarse si llevas prendas de un determinado diseñador. Cuando comencé a dar mis pasos en la industria, mucho antes de la figura del blogger o el influencer, había personas que asistían a un desfile, como Loulou de la Falaise, que eran creativos en su manera de expresarse pero no iban vestidos de una marca de arriba abajo ni nadie les regalaba ropa. Era una manera de expresar su gusto estético y su personalidad, y era maravilloso.

“Suzy Menkes hizo que surgiera en mí la necesidad de escribir y el gusto por la moda. Fue una grandísima profesora”

¿Cuándo decidió que lo suyo era escribir?

En la universidad estudié Ciencias Políticas porque estaba decidida a ser la alcaldesa de la pequeña ciudad en California donde nací y crecí. Pero en mi camino se cruzó un hombre maravilloso al que seguí a París. Entonces envié mi currículum al Herald Tribune, me contrataron y terminé siendo la asistente de Suzy Menkes. Ella hizo que surgiera en mí la necesidad de escribir y el gusto por la moda. Fue una grandísima profesora. Lo principal no era tanto el escribir, sino el hecho de poder conocer tantos jóvenes diseñadores desconocidos. Era la época en que Internet no tenía tanto peso, y el Herald Tribune te permitía estar al día de los creadores con más talento. Lo que más me gustaba de mi trabajo era poder compartir con el mundo estos descubrimientos tan maravillosos, más que el hecho de escribir en sí. Porque soy malísima deletreando, ¡no podría hacerlo bien aunque me fuera la vida en ello!

¿Cómo es su proceso para plasmar en palabras algo tan visual como es la moda?

Cuando empecé, la moda era menos democrática y el acceso a imágenes era mucho menor, por lo que tenías que ser muy descriptivo con tus palabras y transmitir una sensación global en las críticas de desfiles. En cierta manera, eso continúa también hoy, porque puedes ver un montón de imágenes pero solo si estás ahí puedes sentir la energía del desfile. Además, tienes que poner en contexto, dar referencias de des les anteriores, fuentes de inspiración… No es simplemente de decir: “Las faldas tenían este largo o su paleta de colores era esta”. Eso es aburrido. Se trata más de pintar un cuadro con palabras. El lector tiene que sentirse como si hubiese estado sentado a tu lado en ese momento.

¿A qué personaje, vivo o histórico, sueña con poder entrevistar?

A Coco Chanel. Estoy segura de que tendría un montón de opiniones fascinantes sobre el estado actual de la mujer en el mundo de la moda y en el mundo en general. Creo que sería una persona perfecta con la que tomar un par de copas.

¿Cuáles son los momentos más memorables que ha vivido hasta la fecha ligados a la moda?

Cuando comencé a trabajar con Suzy no sabía nada de moda. Después de haber asistido ya a unos cuantos desfiles, fui a ver el de un diseñador que estaba comenzando llamado Alber Elbaz, y he de decir que todavía hoy me arrepiento de no haber comprado nada de esa colección porque realmente me impactó muchísimo. Estaba todo hecho con una belleza exquisita, desde las prendas en sí hasta las modelos o la presentación. Ese fue el momento revelador en el que comprendí de qué trataba la moda. Otro sería el desfile Diorient Express que realizó John Galliano para Dior en 1998, donde montó a las modelos en un tren que llegaba a la estación de Austerlitz en París, que era el escenario. Comenzó una hora y 45 minutos tarde, y para entonces todo el mundo estaba un poco achispado con el champán gratis (era aún la época dorada), pero el desfile fue superpotente. Y cualquiera de Dries Van Noten es memorable, sobre todo cuando eres consciente de que es un diseñador completamente independiente sin el respaldo de un grupo empresarial fuerte.

¿Cuál es el mejor consejo que ha recibido? ¿Y el mejor que ha dado?

Mi lema: “Es mejor pedir perdón que pedir permiso”. Soy una persona que se lanza y se atreve a hacer las cosas en vez de sentarme en reuniones interminables para decidir algo.

¿Cómo es un día normal en su vida?

Depende, pues seis meses al año los paso de viaje a los desfiles en Nueva York, Londres o Milán, con unos 10 desfiles al día que cubrir, así que es un ritmo muy intenso. Pero cuando estoy en París por la mañana doy de comer a cinco perros y cinco caballos, llevo a mis hijas al colegio y voy a la oficina, con las reuniones, almuerzos y cócteles que la industria de la moda conlleva. Como tenemos oficinas en Nueva York, es como si el día no terminase nunca.

¿Me puede contar algo de su trabajo en la empresa de tecnología Launchmetrics y el impacto del big data y los algoritmos en cómo está avanzando el mundo de la moda?

Mi trabajo en Launchmetrics es dirigir el Fashion GPS Radar, que es donde los fotógrafos, estilistas y bloggers se dirigen para ver todos los eventos, conseguir invitaciones, ver las fuentes de inspiración, entrevistas, contactos, notas de prensa, etc. Todo está en el mismo sitio para que sea fácil de encontrar. También trabajo mucho con influencers, hacemos un seguimiento que va desde los más establecidos a los que parecen menores pero pueden tener un mayor impacto en sus seguidores. Esto me permite decidir con quien contar en el futuro, como embajadores de marca o para campañas.

¿Cuánto ha cambiado la experiencia de la moda para los adolescentes con Internet y las redes sociales comparado a su época?

Ahora es mucho más fácil. Antes era una conversación unidireccional, ahora se ha convertido en un auténtico diálogo. Por ejemplo: Angela Missoni hizo los sombreros pussycat para su desfile, y me hice con dos para mis hijas. Mi hija mayor llevó uno el Día de la Mujer, y colgué una foto de ella etiquetando a Angela. Acabo de ver que la foto es la portada de su página de promoción en Instagram, y mi hija le ha enviado algún que otro mensaje. Esto es un ejemplo de cómo hoy en día puedes conectar directamente con una marca o un diseñador, algo que era absolutamente imposible cuando yo era adolescente. Y esto también permite que te descubran a través de las mismas herramientas. Cualquiera puede ser la next big thing. Esa democratización de la moda me parece muy liberadora.

¿Cómo será nuestra relación con la moda en el futuro, tanto online como offline?

Creo que habrá más conexión online, pero a la vez no hay nada como ir físicamente a un des le para sentir la atmósfera y la energía en la sala. El público vibra como en el teatro cuando todo uye, y también es evidente cuando la respuesta no es positiva. Ninguna experiencia virtual se puede comparar a esa sensación, pero tener videos 360o es lo que más se puede aproximar. Avanzamos hacia la personalización y la customización, tanto online como en el mundo real, con más eventos privados. El último evento de Tommy Hil ger en Los Ángeles es un ejemplo perfecto.

“Soy una persona que se lanza y se atreve a hacer las cosas en vez de sentarme en reuniones interminables para decidir algo”

Hace videos de 60 segundos que destilan su visión de un desfile. ¿Cuán difícil es condensar tanta información en un minuto?

¡Es difícil! Hace cosa de un año empecé a escribir crónicas en mis posts en Instagram, como texto, y no tuve casi respuesta. Pero empecé a hacer los videos para los desfiles de alta costura y ahora para los de prêt-à-porter, y están funcionando muy bien para dar una idea de qué ha ocurrido. En el Herald Tribune a veces solo teníamos 5 o 6 líneas para resumir un desfile, por lo que tengo experiencia condensando la información. Hay que transmitir el ambiente y la sensación, y además dar una opinión. Aun así hay ocasiones, como el des le de Alta Costura de Valentino, que hacen muy difícil este ejercicio de condensación.

¿Cuál ha sido el desfile que más le ha impactado últimamente?

Me fascinó ver el regreso de Olivier Theyskens, que esta temporada se ha afianzado aún más. Prada también fue un punto fuerte, y Bottega Veneta. También Dries van Noten en París, o Proenza Schouler en Nueva York, Fendi o Paco Rabanne.

¿Cuándo fue la última vez que una prenda le puso la carne de gallina?

Vas aprendiendo a tener perspectiva porque no se trata de prendas que estés comprando para ti, y eso te convierte más en un observador. Pero se me saltaron las lágrimas en el des le de Haider Ackermann en 2011 donde sonó una versión del poema de Leonard Cohen A Thousand Kisses Deep. Acabamos todos llorando de lo intenso que fue. Todavía hoy se me pone la piel de gallina al recordarlo.

¿Cuál es su último descubrimiento?

Atlein, un joven diseñador que solía trabajar para Givenchy y que hace piezas deportivas pero muy femeninas.

ATLEIN FW17 / photos by Monica Feudi / Make Up @ingegrognard and @maccosmetics / Hair @edmoelands / #atlein

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Lo mejor de la moda en 2017 es…

La capacidad de conectar con un público enorme que sigue creciendo a través de las redes sociales. Las marcas no se dirigen a un público de manera general, sino que intentan conectar con el comprador potencial. Es interesante cómo hemos pasado de lanzar productos a iniciar conversaciones.

Y lo peor…

¡Los tacones! No, ahora en serio, diría el ritmo. Es tan rápido e intenso que no tienes tiempo de apreciarlo. Es como un rayo, y nunca se sabe cuándo va a pasar.

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