Elena Medel, escritora y poeta al frente de La Bella Varsovia

Elena Medel, escritora y poeta al frente de La Bella Varsovia

NEREA DOLARA / FOTOGRAFÍA FEDERICO CLAVARINO

Elena Medel es una poeta y narradora, una joven editora al frente de La Bella Varsovia. Tiene solo 31 años pero lleva más de una década publicando. Lorca fue quien encendió su mecha y desde entonces no ha parado.

Elena Medel lleva 15 años editando poemas y tiene tres libros en las librerías. Eso puede no parecer mucho, pero hay que tener en cuenta que nació en 1985. Su primera obra en verso, Mi primer bikini, la publicó a los 16. Luego siguieron Tara y Chatterton, así como varios ensayos y próximamente su primera novela. Es también editora fundadora de La Bella Varsovia, especializada en poesía. Elena dice que siempre ha preferido la escritura a la conversación, pero es una conversadora amena. El inicio de su relación con la poesía se dio cuando leyó por primera vez a García Lorca: “Me ocurrió como cuando escuchas una canción en un idioma que no conoces y que al mismo tiempo no sabes qué dice, pero el tono de voz, la música, las palabras que puedes reconocer te van creando una letra alternativa. Yo encontré todo eso en Lorca, no sabía qué era lo que me quería decir, era un lenguaje que me golpeaba y empecé a escribir poemas”.

La poesía es la ‘oveja negra’ de la literatura, maltratada, incomprendida…

La poesía es el centro de mi escritura y de mis intenciones, tengo una editorial de poesía, estoy involucrada en actividades de promoción… Los lectores de poesía son muy fieles. Es un lector que compra, que quiere tener el libro y volver a leerlo. El electrónico no funciona con la poesía, la lectura tiene que ver más con la experiencia.Y luego la cuestión de que la poesía esté desconectada de la gente me parece curiosa y creo que el fallo está en como se nos vende desde que estamos en el instituto: es difícil, hay que traducirla como si fuese otro idioma… No te preguntes qué quiere decir, si no qué te dice a ti. Hay una idea de Antonio Gamoneda que a mí me gusta mucho y es que el poema se para cuando llega al lector, es él quien desde su propia experiencia le da el verdadero sentido.

¿Cómo es su proceso?

Yo creo que tenemos un cierto número de cosas que contar, un cierto número de escrituras. Cuando terminé Tara ya estaba escribiendo para el siguiente y estuve así tres o cuatro años, pero no funcionaban. Y hubo un momento en que me di cuenta de que quería decir una serie de cosas con las palabras que usaba en el libro anterior, había una falla de lenguaje que me impedía hacer poemas que me convencieran.

¿No se presiona?

No. Se lo digo mucho a los autores, si necesitas un año para corregir con calma… la prisa no es buena, la poesía necesita respirar. No me impongo plazos, me encantaría escribir más pero a lo mejor no hay tantos temas que me despierten. En la poesía trabajo con mucha parsimonia. Tomo notas y fotos, si leo un poema y me gusta lo anoto como referencia; en la narrativa necesito un trabajo de oficinista. El ensayo es un proceso que hace de bisagra.

Con el Nobel de Dylan la Academia intentó ser moderna. Yo habría entendido más a Patti Smith y Leonard Cohen

Sus años de escritura han sido los de formación personal, una época clave. ¿Cómo definiría su evolución?

Son años de formación vital y de descubrimiento. En las lecturas siempre me centraba en el último libro y algunos poemas del segundo porque los siento más cercanos. Y hace un año tuve que hacer la edición que publicó Visor y me tocó releerlos todos. Me sorprendió reconocer obsesiones que han aparecido en libros posteriores. El poema extenso y narrativo, la intención de poner en primer lugar la voz de la mujer. Al final todo está aquí, en el fondo estamos siempre dando vueltas sobre el mismo tema.

bleme de su intención de poner en primer lugar la voz femenina.

Cuando leemos un libro en que el protagonista es un hombre entendemos que nos habla de temas universales, cuando la protagonista es una mujer no. Lo masculino es universal y lo femenino es particular. En el último libro quería darle completamente la vuelta, hablar con voz radicalmente femenina y dirigirme a todos los lectores. Cuando empecé era una cuota, era la mujer o una de las dos mujeres invitadas. Todavía lo veo. Pero ahora se hacen más cosas para cambiarlo. Estoy también implicada en proyectos personales que tienen que ver con el rescate de la memoria. Está bien trabajar desde el presente, pero también hay rescatar el pasa- do. En el siglo XX no tenemos una figura femenina comparable a los poetas masculinos. Pero si ves la facilidad con la que los hombres burgueses accedían a la cultura y miras a las mujeres de esa época… Poetas mujeres ha habido, pero han estado fuera del foco.

¿Qué opina del premio Nobel de Bob Dylan?

Hay varias invitaciones a la reflexión. Qué entendemos por literatura y si entendemos que se expande más allá de los libros. Un dramaturgo es un escritor, también lo es un guionista. Y Bob Dylan es un letrista, no tengo duda de que es escritor. No sé si esos textos sobreviven sin la muleta de la música. Si se premia esa obra se deja fuera a poetas de un nivel altísimo. Además que ese Nobel impide que los poetas de esa generación ganen el premio porque es lo que generalmente pasa. A mí me parece que es interesante. El otro día hablaba con un amigo de un episodio de Los Simpson en el que se quejan porque Rasca y Pica se está quedando anticuada y un equipo de señores viejos y desconectados de la realidad decide que hay que incluir a un perro rapero que se llama Puchi. Ese episodio es el Nobel de Dylan. La Academia intentó ser moderna. Yo habría entendido más a Patti Smith y Leonard Cohen, que tienen una obra literaria.

Puedes escuchar a Elena Medel en ‘Fuera de Imprenta’, un programa de Spainmedia Radio en el que repasa lo mejor de la literatura de la mano de sus creadores.

Aquí te dejamos su último programa:

https://www.instagram.com/p/BPmnAThhiGi/

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