Carmen Sáenz, por y para la relojería

Carmen Sáenz, por y para la relojería

NEREA DOLARA

Carmen Sáenz está en Audemars Piguet como la country general manager, pero ha admirado a la relojera desde que tiene memoria.

La historia de Carmen Sáenz con Audemars Piguet es antigua, casi podría decirse que predestinada. Sáenz no es nueva en el mundo del lujo, de hecho desde que comenzó su carrera profesional ha caminado entre la excelencia. Primero estuvo en la empresa familiar –de transportes, pero cuyo principal cliente era Mercedes Benz– luego entró en Cartier, donde estuvo varios años, comenzando en el departamento de relojería para rápidamente pasar a dirigir el departamento de Marketing y Comunicación.

A continuación, estuvo varios años trabajando en Carrera y Carrera y Uno de 50 principalmente centrada en mercados extranjeros (Rusia, Japón, USa, Dubái, Italia) y al final ha vuelto al país para estar a cargo de esta marca de relojería.

Carmen Sáenz entró por las puertas de Audemars Piguet el 1 de mayo de 2015 y desde entonces ocupa el puesto de country general manager de España y Portugal. Y aunque su currículo incluye mucha joyería, desde que llegó al mundo de los relojes en sus comienzos siempre tuvo algo claro: el Royal Oak era y es un reloj icónico, un modelo de esos que son redondos por su perfección en todos los sentidos. ahora el Royal Oak está en su vida laboral diaria. Me encanta haber llegado a Audemars Piguet porque cuando empecé mi carrera profesional ya lo miraba con admiración”.

¿Qué significa estar en una marca con tanta historia?

Yo he tenido la suerte de tener un bonito reto. He estado varios años fuera de España, trabajando con marcas más pequeñas. Entrar en Audemars Piguet y volver a los mercados español y portugués ha sido una satisfacción. Primero es una marca con una visión muy clara de futuro, lo que te da unas bases muy sólidas a la hora de entender cuál es tu rol en esa visión global. al mismo tiempo se vende muy bien. Yo digo que mi objetivo es optimizar el presente para asegurar el éxito futuro. El éxito en el presente ya existe: la marca se vende, se desea. a nivel de equipo ha sido un lujo, funciona y hace las cosas muy bien. El plan de futuro: cómo hacer las cosas bien hoy, para que mañana las cosas sigan siendo tan bonitas.

Audemars Piguet efectuó un cambio de rumbo en su comunicación y estrategia en 2013 con la llegada del presidente anterior al actual. ¿Qué significó aquello?

Llegó un presidente que había hecho una gran labor en Estados Unidos y que es una persona con una gran visión de la estrategia de la marca. Audemars Piguet es una de las grandes marcas de la complicación. La nueva estrategia es preguntarnos qué queremos: calidad o cantidad. Cuál es realmente nuestro saber hacer, cuál es nuestro ADN. No buscamos cantidad. Otra ventaja es que es una empresa familiar, los equipos, los clientes, todos somos una familia. Y no hace falta crecer por crecer. Nos podemos permitir no hacerlo y en vez de hacer más relojes, lo que queremos hacer es dar relojes más especiales, más complicados, que hagan soñar más al cliente. Lo que buscamos es la calidad.

¿Cuánto queda por inventar en Audemars Piguet?

Mucho. Podríamos decir que de las grandes complicaciones existen casi todas, pero siguen apareciendo nuevas, como el Lap Timer de Audemars Piguet. No somos la única marca que inventa complicaciones pero somos de las más importantes, de las que tienen un gran “rol” y estoy segura de que podemos seguir sorprendiendo. Pero no quita que la tradición pese y que las complicaciones hechas en el pasado se sigan haciendo, porque lo queremos nosotros y lo quiere el cliente.

¿Qué significa la entrada de nuevos competidores en el mercado, como el iWatch?

Hay modas y no modas. Hay tendencias que son efímeras, que miras con mucho respeto –porque tienes que conocer bien a tu competencia y el iWatch ha entrado en nuestro mundo– pero nosotros, hablo de las marcas de relojería importantes, vendemos otras cosas: sueños, historia, tradición, piezas de arte. Yo pienso que eso sobrepasa a las modas, lo importante es saber transmitir eso a tu cliente y mantener esa parte de corazón que creo que siempre está involucrada en la compra de un Audemars Piguet.

¿Cómo analizarías el estado actual del mercado del lujo?

Está en un buen momento. Llevo en el mercado del lujo desde 1995 así que tengo una visión amplia del tema. En los últimos años han entrado otros mercados y gracias de ello se ha invertido mucho y se ha generado más deseo. Cuantos más clientes tienes, más vendes, más produces. Las marcas están volviendo a la tradición y a la calidad después de unos años. Muchas fueron más oportunistas. Este mundo global y esta velocidad hace que el cliente se eduque mucho. El cliente conoce cada vez más y las marcas tenemos que exigirnos cada vez más.

 

¿Qué representa el mercado español para Audemars Piguet?

España, después de unos años duros, está volviendo a aparecer en los mapas y de una manera especial últimamente. al principio de mi carrera el mercado español era muy local; a partir del 2008 empieza a aparecer ese cliente extranjero, muy demandante del lujo. Es ese cliente el que per- mite al lujo mantenerse en el mercado y llena el hueco que deja el cliente español durante la crisis. Lo que estamos viendo ahora es que el cliente español vuelve. España se ha convertido en uno de los destinos para los países emergentes. Es un mercado con potencial importante.

Esos mercados emergentes tan diferentes al occidental ¿qué implican para el mundo del lujo?

Creo que en la historia del lujo siempre han existido los “nuevos” mercados. Primero fue USA y las grandes fortunas, muchos años después fue Japón, ahora son Rusia, China… Esos países son importantes, pero las marcas saben que hay que tener un balance porque si no cuando esos países sufren, sufre la marca. ahora las marcas guardan muy bien sus equilibrios. Por otro lado los gustos no son tan diferentes, lo que marca la diferencia entre mercados emergentes y maduros es la manera del gasto y no el producto. Doy clase en el Instituto de Empresa y siempre hablamos de esto. Los mercados emergentes viajan para consumir y además viven experiencias y los maduros viajan para vivir experiencias y además consumen.

¿Qué te seduce del mundo de la relojería?

Hay una palabra que lo engloba: belleza. Pero no hablo solo de estética. También hablo de la belleza técnica, cuando entiendes el trabajo artesanal detrás de un reloj. Por ejemplo, tenemos el reloj Gran Complicación. Se crea en 1872 y desde entonces la marca siempre ha vendido esa Complicación. Cuando sabes que dentro de ese reloj hay más de 600 piezas sincronizadas para que todo sea posible ya lo ves como una obra de arte.

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