Oda a la sopa de letras de Anine Bing

Oda a la sopa de letras de Anine Bing

Myreia S. Vaquero

Las sopas no son para el verano. Para eso ya tenemos el resto del año con sus fríos, sus lluvias, sus domingos en casa, sus sofás con la manta y sus cenas en pijama. Pero en realidad, este artículo no iba de invierno. Ni de cosas que apetecen en esa estación. No iba, por supuesto, de gastronomía.

Todo cambia si nos referimos a las sopas de letras, entonces cualquier época nos sirve para hablar con ellas. Quién no ha jugado alguna vez a este pasatiempo inventado, por cierto, por un español, Pedro Ocón de Oro. Con tan solo 16 años, consiguió el primer premio en un concurso de crucigramas del diario Madrid y desde entonces, empezó a crear los suyos. El arte de crear pasatiempos en nuestro país estuvo en sus manos. Y en las nuestras, más de una vez, un librito con este juego.

La de sopas de letras que hemos hecho las tardes de verano o en el autobús, de camino a casa. O en el patio de la casa del pueblo, después de comer, alargando la sobremesa porque no queríamos perder ni un solo segundo de tiempo pero sí pasarlo con los nuestros. También hemos sacado ese librito el domingo al mediodía, mientras tomábamos algo en la plaza con los nuestros o quién sabe si alguna madrugada, cuando no podíamos dormir.

Pocos juegos hay que te hagan sentir un héroe solo por un encontrar una palabra en el menor tiempo posible. Ya no hablamos de resolver todo el crucigrama. Cuando lo consigues, te crees capaz de todo, que a veces nos olvidamos. Marcamos bien cada letra, que no se nos vaya a escapar, como si hubiéramos descubierto un tesoro. Los hay que suelen decir ¡toma! o ¡lo tengo! Otros guardan el misterio hasta resolver todo el juego. El silencio es de todo menos incómodo.

Por cierto, ¿cuánto hace que no juegas a una sopa de letras? No es que la era digital o las redes sociales tengan la culpa. Que no. De hecho, si escribes en Google las tres palabras mágicas, te saldrán un montón de páginas para pasar un rato.  Aunque también te puede parecer una camiseta pero no una cualquiera, no. 

Oda a la sopa de letras de Anine Bing

Es la Word Search Tee de Anine Bing. Es un pequeño homenaje a este pasatiempo. Un guiño a esos juegos de toda y para toda la vida. Pero es también, un básico que representa a la perfección el estilo de la diseñadora danesa afincada en Los Ángeles. No sigue tendencias porque ella en sí misma, es una de ellas. Por lo que lleva y por cómo lo lleva. Abrió su primera tienda en 2012 y ya son más de 400 puntos multiventas los que necesitan tener sus prendas en sus perchas. Nosotros también.

Ella lo tiene claro. Un armario necesita que, con solo abrir sus puertas, te invite a sumergirte en una burbuja de effortless cool. Básicos sencillos que no simples.

Un armario necesita un toque rockero, algo bohemio, chaquetas de cueros, unos skinny perfectos, el cashmere, un sombrero de fieltro o un bolso modelo Boy de Chanel. Pero también necesita camisetas. Cuántas más, mejor.  Y esta es una de nuestras favoritas porque no solo representa el estilo de Anine Bing. También nos ha recordado que nos encanta jugar a la sopa de letras. Como niños. Porque eso seguimos siendo, a ratos, ¿no?

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