La historia de un vestido: el 'tea dress' llegó para quedarse

La historia de un vestido: el ‘tea dress’ llegó para quedarse

Myreia S. Vaquero

Cuando lo vemos, es imposible no pensar en el pasado. Puede que ya lo hubiéramos conocido en algunas fotografías en blanco y negro pero el encuentro real, el cara a cara con esta prenda, es aún mejor. Además, es tan delicado y vaporoso que solo nos apetece mimarlo. Así es el tea dress, el vestido que se ha convertido en un básico este verano. ¿Ya tienes el tuyo?

La historia de un vestido: el 'tea dress' llegó para quedarse

Si algo nos gusta es conocer la historia de lo que llevamos puesto. Nos ha ocurrido con el tea dress y es que hemos descubierto que vivió su mejor época en los años 40. Tras la II Guerra Mundial, se aprobó la limitación de suministros que reducía la cantidad de tejido que podía usarse en el sector textil. Desde ese momento, la moda solo se concebía para ser útil y austera.  Las medidas iban más allá. Las cremalleras se llegaron a prohibir y los estampados preferidos eran los pequeños porque así, era más fácil unir las costuras y ahorrar tela. El resultado: otro concepto de vestido.

Durante esa época, la moda americana creó prendas con esos requisitos que fueron aceptados por la sociedad femenina. Un ejemplo: el pop-over dress. Las mujeres podían llevarlo tanto dentro como fuera de casa. Es más, debían. La sociedad quería que ellas estuvieran impecables también en sus hogares así que había que encontrar fórmulas que combinasen estilo y practicidad.

El tea dress reunía esos requisitos en cualquiera de sus versiones que, por cierto, no dejaban de aumentar. Propuestas en distintos colores, con diferentes tejidos… no había dos iguales.

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Pero lo más peculiar del que ya es el básico del verano es su destino: la hora del té, algo que seguro habías deducido a partir de su nombre. Esta costumbre exigía una vestimenta formal pero de nuevo, funcional. El tea dress se convirtió en el escogido porque permitía la comodidad y elegancia de la mujer que lo llevaba.

Hoy, nos lo ponemos para algo más que tomar el té. Por eso, es normal tener varios en nuestro armario y, por eso mismo también, seguiremos buscando más candidatos al tea dress del verano.

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