El amarillo ya no es lo que era

El amarillo ya no es lo que era

Myreia S. Vaquero

El color que no sabías cómo combinar. El más difícil de encajar en un estilismo. El que menos se veía en las calles. El que ignorabas cuando te observaba en la tienda porque no terminaba de convencerte. Ni a la primera ni a la tercera. Y por si fuera poco, el que daba mala suerte. ¿Adivinas de qué color iba vestido Molière cuando murió en el escenario interpretando El enfermo imaginario?

Todo esto decían del amarillo. Ahí es nada. Por eso, ya casi dábamos por imposible que pudiera salir airoso entre tantas críticas. Sin embargo, durante la primavera ha demostrado que él también puede ser un color imprescindible y, este verano, ha conseguido quedarse con nosotros. El amarillo llevaba mucho tiempo en silencio, demasiado. Ya iba siendo hora de que lo tuviéramos presente. Concédele una oportunidad. O una detrás de otra. El amarillo ya no es lo que era. Ahora es mejor.

El vestido perfecto para un cóctel de verano, con los hombros al aire y un plisado muy romántico. Es de BB Dakota.

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