Y tú, ¿también has vivido un amor de verano?

Y tú, ¿también has vivido un amor de verano?

MARINA RODRIGUEZ

“Summer loving had me a blast, oh yeah. Summer loving happened so fast” recitan los versos de la canción Summer Nights de la memorable historia de un amor de verano de Grease y es que, quién no ha vivido un amor de verano. Si este año has sido de las afortunadas, lee con atención, que los consejos te van a hacer falta.

En verano dejamos a un lado preocupaciones y obligaciones, el estrés no existe por lo que no es casualidad que durante las vacaciones se vivan tantos amores de verano, y es que “el estar en un entorno más relajado, hace que nos dediquemos y nos centremos más en nosotros mismos, lo que nos lleva a estar más receptivos respecto a los demás” nos cuenta Mar Puigmartí Ventura, psicóloga especializada en terapia sexual y de pareja.

“El amor de verano, se caracteriza por su breve periodo de tiempo donde suele estar presente el Eros (enamoramiento), la seducción, la novedad, la sorpresa, el deseo, la pasión… Es un amor que se rige por la idealización de la otra persona” continua Puigmartí.

Pero, ¿qué pasa cuando se acaba el verano? ¿Todo lo que parecía amor eterno se esfuma? Parece que el volver a la rutina, los horarios y las obligaciones hace desaparecer la pasión del amor pero no tiene porqué ser así. ¿Por qué no darse la oportunidad y probar a ver dónde os lleva esta historia? La psicóloga nos aconseja “adoptar una comunicación abierta y sincera, y hablar con la otra persona acerca de las emociones y los sentimientos que se han generado. Es importante buscar el momento adecuado, ser asertivos, pensar bien qué le queremos decir, cuáles son nuestras intenciones y con qué propósito. Eso sí, debemos estar preparados para escuchar al otro y su respuesta” concluye.

Y si no funciona, debemos “quedarnos con esa experiencia vivida, esas emociones experimentadas y el disfrute de ese momento” concluye Puigmartí. Lo bueno de los amores de verano es que siempre nos quedarán los buenos recuerdos: esos paseos nocturnos acompañados de un buen helado, baños a horas intempestivas en la piscina, ver salir el sol desde las rocas… ¿quién dijo que de recuerdos no se puede vivir? ¡Viva los amores de verano!

PUBLICIDAD



PUBLICIDAD