Tres recetas con brócoli (y por qué comerlas)

Tres recetas con brócoli (y por qué comerlas)

DELFINA SOBRÍN

Cuando os contemos las propiedades indiscutibles del brócoli, todos estaremos de acuerdo en que hay que comerlo. Pero, ¿cómo cocinarlo para no aburrirnos? Aquí tres recetas.

Lo odiamos en nuestra infancia, lo acatamos en la adolescencia y los consumimos casi con devoción en la madurez, devoción velada por el aburrimiento soberano que produce comer esta verdura aparentemente sin opciones de cambio en la receta.

Pues bien, reafirmemos primero ese sentimiento positivo de ‘hay que comer brócoli’ y luego pasemos a las recetas.

Tiene un alto contenido en calcio, hierro y antioxidantes, así que el brócoli es un alimento vital para nuestra salud.

Rico en fibra, en vitamina C, en selenio y en zinc, el brócoli es una verdura del grupo de los betacarotenos que, además de sus numerosas propiedades y beneficios, ha sido nombrada la verdura anticancerígena por excelencia. Según el Roswell Park Cancer Institute, el brócoli ayuda a prevenir el cáncer de pulmón en exfumadores, así como el cáncer de estómago, de colon, de próstata y de mama.

Ayuda a superar la anemia gracias a su alto aporte de hierro y es un vegetal magnífico para las mujeres premenopáusicas gracias a su contenido en fitoestrógenos y en calcio.

Los diabéticos podrán disfrutar de las virtudes de este alimento debido a que su consumo revierte los daños cardiovasculares de los que padecen esta enfermedad.

Reduce el riesgo de sufrir derrames cerebrales e infartos gracias al sulforano, un componente que protege y refuerza los tejidos y vasos sanguíneos. De hecho, el consumo de brócoli mejora incluso la visión, el estado de la piel y ayuda al cabello a crecer sano y fuerte.

Y es hipocalórico, sólo aporta beneficios a nuestra salud y, con una buena dieta, la energía suficiente.

1. Asado, con limón

Sólo necesitas 2 cabezas de brécol separadas en ramilletes, 2 cucharadas de aceite de oliva, ½ cucharadita de pimienta negra, 1 cucharadita de sal, 1 diente de ajo machacado y el zumo de medio limón.

 

Prepara un aliño con todos los ingredientes menos el brécol y el zumo de limón, y cuando lo tengas listo, mézclalo todo en un bol. Mételo en el horno (ya precalentado) a temperatura media durante 15 o 20 minutos (hasta que el brécol esté tierno al pincharlo con un tenedor). Cuando esté listo, vierte por encima el jugo de limón.

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