Con la comida sí se juega

Con la comida sí se juega

MARÍA G. AGUADO

Se juega a mezclar, a volver a esos orígenes en los que jugar era la mejor forma de experimentación. Se juega a pasarlo bien y el patio está en El Porrón Canalla.

Es un pequeño local informal del centro de Madrid donde han revolucionado la idea del bocadillo. “Bocatas de madre”, reza su carta. Y con ese lema su nombre ha corrido como la pólvora entre modernos y amantes de la gastronomía en general. Y por qué de madre, dirás, desde mi experiencia te responderé con otra pregunta: ¿recuerdas esos bocatas de tu madre en los que cualquier mezcla era posible, rica y siempre bien acogida? Pues esa es la idea, materia prima de primerísima calidad mezclada con tanto acierto y tanto gusto que sería difícil – y una pena – designar favoritos.

Aunque es difícil, vamos a ello. El mollete de carrillera es uno de los “top”, una carne exquisita mezclada con un picadillo de cebolla de aceitunas brutal. Se deshace, literalmente, así que mejor comerlo en confianza. Todos los que incorporan jamón y chorizo ibérico porque son de Arturo Sánchez y llevan como segundo apellido “espectaculares”. El de mejillones Frinsa – también tiene apellido -, los clásicos y siempre acertados de calamares y de tortilla con pimientos… Sin duda, lo mejor es que vayas y compartas porque merece la pena probar todos lo que te entren por los ojos. Ah, y no olvides el postre. Hay varia opciones dulces pero el de chocolate lo sirven con el pan caliente y dulce y es un pecado de obligada comisión.

Con la comida sí se juega

Juanjo López, también cocinero y propietario de la contigua Tasquita de Enfrente, firma todas estas creaciones con el mimo y la continua innovación que precede a su nombre. Con El Porrón Canalla, en particular, ha conseguido crear un sitio que rinde verdadero culto al – de nuevo subido a los altares – bocata de toda la vida.

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