La comida parece saber mejor cuando estamos tristes, ¿por qué?

La comida parece saber mejor cuando estamos tristes, ¿por qué?

Carlota Criado

Por todos es sabido que hay ciertos alimentos en los que caemos cuando nos sentimos mal emocionalmente. Chocolate, golosinas, helado… O cualquier pequeño pecado que nos haga sentir mejor cuando estamos decaídos, tenemos ansiedad, sentimos presión o pasamos por un momento sentimentalmente malo. ¿La razón? Los científicos lo han investigado.

Para muchos seguro que no es sorprendente si hablamos de la relación entre la comida y las emociones como un fenómeno que, sin duda, muchas personas conocen por mera experiencia. ¿Acaso no hemos caído todas alguna vez en tomar algo “porque el cuerpo nos lo pide”?

Y es que en muchos estados emocionales, como pueden ser la depresión, la ansiedad, el estrés o, simplemente, que no estemos pasando por un momento sentimental bueno, pueden provocar que la comida sea el acompañante (o la solución) ideal en este trance. O eso, al menos, pensamos siempre. Pero como todo en esta vida, esto también tiene su explicación. Hay teorías que explican la relación entre la comida y los sentimientos de varias formas, todas ellas bastante lógicas. Y la primera de ellas, cómo no, es la teoría que explica que cuando nos encontramos en una época de decaimiento emocional, buscamos reconfortarnos con comidas con un alto contenido calórico como puede ser la pizza, los postres o la comida basura.

Sin embargo, según varias investigaciones, comer las cosas que nos gustan detonan unas sustancias en el sistema endocrino que definen en nuestro cuerpo lo que pensamos como “recompensa”, en cualquier momento de la vida. Véase el chocolate, un alimento que refuerza la sensación de satisfacción y, cómo no, nos hace sentir mejor.

Pero de igual manera, hay científicos que explican que la búsqueda de este tipo de alimentos en momentos de decaimiento o estrés se debe, básicamente, a la búsqueda de una distracción. Y es aquí cuando todas caemos en ese temido momento en el que picamos con cualquier cosa, no por hambre, sino por ansiedad.

Y ante ello, todos los médicos y expertos coinciden en lo mismo: para el estrés, lo mejor es practicar deporte, mejorar nuestros hábitos y distraer la mente con hobbies. Al fin y al cabo, la relación con la comida es la más compleja que desarrollamos a lo largo de nuestra vida, más vale que nos cuidemos…

 

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