Sobre el error de saltarte el desayuno

Sobre el error de saltarte el desayuno

THIAGO E. LARSEN

Resulta que las madres tenían toda la razón, y lo dice la ciencia.

No hace mucho, los resultados de una serie de investigaciones confirmaban un hecho que nuestras madres llevan repitiéndonos prácticamente desde nuestro nacimiento. “Desayunar dos veces es mejor que no desayunar ninguna”, citamos textualmente del estudio. Dichos resultados se suman a la larga lista de pruebas empíricas que confirman el hecho de que no desayunar es terrible para nuestro organismo. Pero, ¿por qué tanto drama?

Sobre el error de saltarte el desayuno

La primera razón para no saltarnos el desayuno, y nos reiteramos en ello, es que no es un método efectivo para perder peso. De hecho, todo lo contrario, pues varios estudios han confirmado la efectividad de consumir gran parte de las calorías necesarias diarias en esta comida — en lugar de a lo largo del día — para reducir peso. Además, saltarnos este “pequeño paso” puede parecernos algo inofensivo, mientras que la realidad es que con él, favorecemos la aparición de enfermedades tales como la diabetes o los problemas cardiovasculares.

Otro argumento que apoya la importancia de lo que muchos denominan “la comida más importante del día” (¡y qué razón tienen!) es el beneficio que supone a nivel cognitivo, pues está demostrado que quienes no desayunan tienen mayores problemas de memoria. Asimismo, se ha asociado el saltarse el desayuno con el humor de las personas, demostrando que con el estómago vacío estamos mucho menos amigables, así como con irregularidades en la menstruación de las mujeres.

En definitiva, son pocos los beneficios de no desayunar (por no decir ninguno), y sumando esto a que comer es un placer, algo en lo que estaremos de acuerdo, ya no hay excusas que valgan. Por mucho que lleguemos tarde, o nos levantemos perezosos o sin hambre. Ya lo dijeron nuestras madres, ¿de verdad hace falta repetirlo?

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