¿Detestas el deporte? Culpa a la genética

¿Detestas el deporte? Culpa a la genética

DELFINA SOBRÍN

Y si alguien te dice que eso no tiene sentido, puedes citar tranquilamente este estudio de la Universidad de Missouri.

Es la respuesta a tus plegarias. Porque en estos tiempos que corren, en los que parece que la gente vive por y para el running, cada vez es más difícil salir airoso de los típicos comentarios en los que alguien te sugiere que “deberías hacer deporte”. Tú, que sabes perfectamente que tienen razón, te sales por la tangente intentando cambiar de conversación porque el tema, la verdad, no va contigo.

¿Detestas el deporte? Culpa a la genética

Por suerte, ahora cuentas con un arma académica en tu defensa. Un estudio de la Universidad de Missouri ha confirmado lo que ya sospechábamos: que los genes determinan nuestra relación con el ejercicio. La investigación, elaborada con ratas (nadie dijo que esta defensa fuese también un camino de rosas), seleccionadas en función de aquellas que corrían más en la rueda voluntariamente y aquellas que ignoraban por completo tal entretenimiento. Entones, descubrieron que en los cerebros de las ratas que disfrutaban del ejercicio había más neuronas en el núcleo accumbens, la parte del cerebro asociada con a la recompensa (léase, por ejemplo, la archicitada “euforia del corredor”). Por eso se subían a la rueda de manera más alegre que sus compañeras las ratas perezosas, que no encontraban en tal ejercicio ningún tipo de satisfacción. Eso sí, cuando estas últimas fueron obligadas a correr… desarrollaron neuronas en el citado núcleo. Es decir, tu nueva excusa es sólo una excusa a medias, y el “deberías hacer deporte”debería, también, estar presente en tu cabeza.

 

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