¿En qué consiste la dieta quetogénica y por qué cuerpo y mente la necesitan?

¿En qué consiste la dieta quetogénica y por qué cuerpo y mente la necesitan?

Cristina Romero

La dieta quetogénica se postula como una de las más efectivas de todas las que conocemos hasta ahora, y por razones muy óptimas para el cuerpo y la mente. Pero antes de lanzarnos a sus directrices, queremos saber en qué consiste esta manera tan sana de alimentarnos.

Haz un repaso mental a todos los regímenes que has probado en los, por ejemplo, últimos cinco años y valora el resultado que han tenido en tu físico. ¿Mucho? ¿Poco? ¿Invisible? Si estás leyendo estas líneas ahora mismo lo más probable es que la respuesta sea lo suficientemente insignificante como para buscar otras alternativas. Y en esta reflexión es donde encuentra su razón de ser la dieta quetogénica, que, para quienes no estén todavía familiarizadas con este término, no es otra alimentación que la que mantiene sano el cuerpo y en activo la mente.

Una dualidad que se alcanza desmenuzando el argumento que ya conocemos; esto es, jugar con las acciones que provocan en el organismo los carbohidratos y las grasas. Las segundas derivan de las primeras y de ambas obtenemos la energía que el cuerpo necesita para funcionar correctamente. Hasta aquí la teoría nos la sabemos, pero lo que puede que ignoremos es que si consumimos muchos carbohidratos sí vamos a conseguir energía, pero también grasa al convertir ese sobrante de energía en grasa. Algo que, traducido a efectos prácticos, hablamos de sobrepeso y obesidad. Un resumen muy resumido de las consecuencias del consumo excesivo de hidratos de carbono para con nuestro interior, así que la dieta quetogénica promueve una reducción de los carbohidratos y una mayor ingesta de grasas obtenidas mediante otra vía, las llamadas grasas buenas.

¿En qué consiste la dieta quetogénica y por qué cuerpo y mente la necesitan?

La que aparentemente puede ser una dieta rechazada por médicos, cuenta ya con numerosos estudios que avalan su valía y efectividad más allá de su primera consecuencia, la pérdida de peso. Esta dieta tiene como principal resultado una alta actividad cognitiva y conclusiones favorables en materia de longevidad. Por supuesto, también es sinónima de buena alimentación.

Así lo podemos confirmar si seguimos detenidamente uno de los principales estudios realizados sobre la dieta quetogénica, publicado en Cell Metabolism. El estudio en cuestión demuestra mejores habilidades en el aprendizaje óptico-espacial y una capacidad memorial mucho más óptima que la resultante de cualquier otro tipo de alimentación, dando por sabido que la alimentación influye notablemente a nivel cerebral y que es responsabilidad nuestra elegir la dieta que más beneficios nos aporte a la memoria.

En cuanto a la longevidad, la dieta quetogénica también tiene mucho que decir. Por ejemplo, que la esperanza de vida puede alargarse considerablemente y hacerlo en mejores condiciones, según las pruebas realizadas durante el estudio. Se retrasa el deterioro de las funciones cognitivas y preserva, en buen estado, otras funciones motoras.

Si teníamos dudas en cuanto a qué tipo de alimentación sumarnos, ahora podemos decantarnos por la que, parece, es la mejor opción de todas las que siempre se nos presentan sobre la mesa.

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