Con los ojos bien abiertos para ver los 100 años de Leica

Con los ojos bien abiertos para ver los 100 años de Leica

Cristina Romero

Podría haber sido en cualquier otro año y podría no haber sido nunca, pero un nombre femenino de 1914 marcó un antes y un después en la toma de fotografías. Medio mundo se revolucionó, además de por razones históricas obvias, y desde entonces ningún fanático, aprendiz y profesional de la cámara pudo resistirse a los encantos de Leica, la primera cámara de bolsillo capaz de capturar el dinamismo y la espontaneidad de sus objetivos.

Cien años han pasado ya desde que el ingeniero Oskar Barnack entendiera que el mundo de 1914 necesitaba algo más que una ida y venida de boletines de guerra. Intentar ignorar por un momento que el planeta no iba a desenchufar sus misiles de sus puntos calientes para atender a cuestiones evolutivas consideradas, en aquel momento, de escasa o nula importancia y poner sobre la mesa el nombre femenino más importante en los siguientes años, Leica. La cámara de más de cien años de vida que se ve homenajeada con una exposiciones sólo pensada para los más curiosos, los que, como Barnack, serían capaces de cerrar los ojos a las tempestades para abrirlos a la imaginación de un mundo mejor. Vivido al detalle. Captado al segundo. Y siempre, siempre, con el instante de la rutina grabado en la retina de este nuevo ojo.

Con los ojos bien abiertos para ver los 100 años de Leica

Rutinas de ayer y de hoy, no entenderíamos que no de mañana, fueron, son y serán posibles de recordar con sólo echar un vistazo a una imagen gracias a la flexibilidad y la ligereza de esta cámara que, a pesar de tener su cuna en el inestable año de 1914, tuvo que esperar hasta 1925 para darse a conocer al mundo. Dejar que pasara una guerra para poder lanzar al mercado un artefacto tan valioso como Leica, la cámara que, para mayor atractivo, además de su pequeña armadura y su facilidad de manejo, tenía (y mantiene) de especial hasta el nombre (Leitz, microscopio creado por el mismo ingeniero, + camera).

Con los ojos bien abiertos para ver los 100 años de Leica   Con los ojos bien abiertos para ver los 100 años de Leica

Y es que ningún detalle de su existencia puede ser tachado de mera casualidad, un término inexistente en una herramienta que nació como declaración de intenciones para plantar cara a un mundo perdido entre la multitud de datos y el disimulado desvío de información a una población, por aquel entonces, analfabeta, pobre, inculta y centrada en las labores de subsistencia económica y familiar. Un salvavidas, según como se mire, para dejar de ser engañados y poder obtener una visión más ajustada de la realidad. Poder llevarla siempre en el bolsillo y hacer uso de ella para no aceptar mentiras de las altas esferas. Con los ojos bien abiertos para ver los 100 años de Leica   Con los ojos bien abiertos para ver los 100 años de Leica   Con los ojos bien abiertos para ver los 100 años de Leica

Con los ojos bien abiertos, como el nombre que recibe la exposición que se quedará en la capital hasta el 10 de septiembre, en la Fundación Telefónica, para homenajear los cien años de existencia de esta cámara, la culpable de que un profesional del pequeño objetivo como Henri Cartier-Bresson dijera de ella “la más estupenda prolongación de ojos que podremos tocar con las manos. Un placer para los sentidos. O mejor, una combinación de ellos”.

Con los ojos bien abiertos para ver los 100 años de Leica   Con los ojos bien abiertos para ver los 100 años de Leica   Con los ojos bien abiertos para ver los 100 años de Leica   Con los ojos bien abiertos para ver los 100 años de Leica

Precisamente los sentidos son los que se ponen de manifiesto en este recorrido por la historia de una compañera de viaje, que no sólo tuvo como foco de interés dar un paso más en el mercado de la fotografía, puro objetivo comercial, también dar la posibilidad a los fotógrafos de prensa de hacer de Leica su testigo fiel y leal de la realidad que, en palabras, describían a diario en las crónicas y dar vida y sentido al reportaje: narrar un acontecimiento con imágenes individuales complementarias al texto.

Leica nos salvó de los recuerdos perdidos con el paso del tiempo y de las mentes vacías, como las que miraban con mal semblante a las mujeres independientes, o su término homónimo en aquellos primeros años del siglo XX, pudiendo dar a las mujeres emancipadas la oportunidad de tener un acercamiento al arte, dejándolas decidir el tipo de arte a admirar.

Leica dio voz al tabú (político, de guerra, sexual y textil, aunque empezara como un guiño al trabajo del reportero de guerra).

Leica quitó los esparadrapos de los ojos de los periodistas y pidió al mundo entero que fuera contemplado…

Con los ojos bien abiertos.

Con los ojos bien abiertos para ver los 100 años de Leica   Con los ojos bien abiertos para ver los 100 años de Leica   Con los ojos bien abiertos para ver los 100 años de Leica   Con los ojos bien abiertos para ver los 100 años de Leica   Con los ojos bien abiertos para ver los 100 años de Leica

PUBLICIDAD



PUBLICIDAD