Sobre lo de (no) tener miedo a la poesía

Sobre lo de (no) tener miedo a la poesía

Mireia S. Vaquero

Hablemos de no conformarse con menos que no sea sentir más. Todo cambia cuando descubres que una poesía al día lo cura todo.

Una forma de perder el tiempo es definir la poesía. E incluso intentarlo. La poesía se lee. Se traga. Se respira. Se siente. Se encuentra, se cruza contigo y entonces enseguida sabes que sí, es poesía. Aunque no sepas el motivo. Pero no necesitas definirla ni que nadie te lo diga. Lo es. Y punto. Como el amanecer, la verdad, la magia.

Poesía es Rupi Kaur y su libro “Otras maneras de usar la boca”. Ella usa las palabras para viajar por todo el mundo y entrar en las entrañas del miedo, el dolor o los tabúes. La autora indio-canadiense se desnuda. Huye de metáforas. Confiesa que la poesía la salvó justo en el momento en el que se dio cuenta de que todos, también ella, nos merecemos sentir de verdad.

Sobre lo de (no) tener miedo a la poesía

Mientras escribe, sin observar el océano, siente entre sus dedos el temblor de la pluma de su lapicera. La marea se retira arrastrando pequeñas piedras, restos de vida marina. Todo esto no tiene nada que ver, no, con el origen de su emoción. No. Su corazón se acelera porque ella en ese instante ha decidido entrar completamente desnuda en la habitación. Somnolienta, por un momento no puede imaginar dónde está. Se dirige al baño. Sacude su cabellera. Se sienta en el inodoro con los ojos cerrados, la cabeza inclinada; las piernas extendidas, abiertas. No ha cerrado la puerta del baño, él puede verla. Quizás, ella esté recordando lo que sucedió esa madrugada. Porque después de un rato, abre un ojo y lo mira. Y sonríe con mucha dulzura.

Sobre lo de (no) tener miedo a la poesía   Sobre lo de (no) tener miedo a la poesía

Poesía es Raymond Carver y versos como estos. Poesía son, incluso sus cuentos. El autor americano se inspira en lo cotidiano, en lo que vive, en lo que detesta, en lo que desea. Él solo necesita observar a su alrededor y dejarse llevar. Sus versos son anarquía pura, libres y rebeldes pero siempre verdad.

Sobre lo de (no) tener miedo a la poesía   Sobre lo de (no) tener miedo a la poesía   Sobre lo de (no) tener miedo a la poesía

Foto: Blackie Books

Poesía es Gloria Fuertes. Y, sin embargo, siempre tendremos la sensación de no habérselo dicho lo suficiente. Menos mal que lo hacemos cada vez que volvemos a sus versos, porque no se puede no volver a ellos. La poesía más pura, inconformista y sincera. Referente de la literatura española del siglo XX. La que nos recuerda que hay que ir despacio para saber hacia dónde vamos, como dice ella, para paladear el “ir llegando”. Por cierto, maravilloso el libro publicado por Blackie Books. Gloria de principio a fin.

Sobre lo de (no) tener miedo a la poesía   Sobre lo de (no) tener miedo a la poesía   Sobre lo de (no) tener miedo a la poesía   Sobre lo de (no) tener miedo a la poesía

Poesía es Antonio Gala, cuando se viste elegante. Una mirada muy íntima, unas palabras que le piden a la voz saborearse despacio y una necesidad de creer en el amor. Una mirada para alejarte de lo material, lo tangible y lo superficial. Él escribe para los más sensibles y la pasión se desborda del vaso. Tienen una cosa sus versos, además de una lírica majestuosa, una vulnerabilidad que resiste ante todo.

Sobre lo de (no) tener miedo a la poesía   Sobre lo de (no) tener miedo a la poesía   Sobre lo de (no) tener miedo a la poesía   Sobre lo de (no) tener miedo a la poesía   Sobre lo de (no) tener miedo a la poesía

Poesía es Clara Janés. Le dijeron que no podía bailar más y entonces descubrió que la escritura iba a ser un buen refugio para que su corazón no se quedara sin pasión. Un viaje por lo trascendental con las palabras más corrientes. Porque en ella importa lo que dice, claro, pero sobre todo cómo lo dice. Como si en cada verso hubiera un descubrimiento y el lector recorriera un camino desconocido que, lejos de recrear el miedo, invita a dejarse llevar.

Dormía y él penetró en mi sueño y me robó el sueño que soñaba. Y como dueño se asentó en mí y con tal fuerza me amó que desperté a medianoche como si fuera mediodía

Poesía son los pasos de una lluvia. Las flores de un camino que no cortarás. La sonrisa de un niño. Echar de menos. Abrazar de más. El enfado del mar. La tarta de queso que compartes con esa persona. Solo esa. La nostalgia de septiembre. Las sábanas deshechas por la mañana. Una copa de vino contigo. Tocarte. Poesía son estos cinco autores y muchos más. Poesía es eso que, afortunadamente, algunos se dedican a componer y a compartir. Poesía es de todos.

Porque en realidad, ya has estado dentro de una poesía y lo último que has querido es salir corriendo. Porque no es miedo lo que tienes. Quizá, respeto o miramiento a algo que sabes que te tocará todas y cada una de las cuerdas del corazón. Porque al fin y al cabo, eres un ser humano y estás vivo. Hablando de estar vivo, la vida. Ella sí es poesía.

PUBLICIDAD



PUBLICIDAD