El verano de Isabel Allende

El verano de Isabel Allende

ROSA ALVARES

Sus seguidores están de enhorabuena, la escritora presenta su nueva novela: Más allá del invierno, una historia de esperanza y segundas oportunidades que presagia un verano inolvidable.

Imaginen la escena: acabo de entrevistar a la escritora que más libros ha vendido en la historia de la literatura española (¡67 millones!), traducidos a 35 idiomas, con 50 premios internacionales; la mujer que asaltó los cielos del realismo mágico con La casa de los espíritus, la sobrina de un icono de la libertad como Salvador Allende… Y, en décimas de segundo, frente al espejo de una suite del hotel Villamagna de Madrid, ya sin grabadora y a punto de hacer la sesión de fotos, comparto con ella una clase magistral sobre cómo iluminar nuestras miradas gracias al maquillaje. ¿Cómo olvidar semejante momento? Conocí a Isabel Allende el verano de 2006, cuando la entrevisté junto a su entonces marido, William C. Gordon. Me sorprendió su cercanía; también su aparente fragilidad. Solo aparente, porque alguien que ha sobrevivido a un exilio y, sobre todo, a la muerte de una hija, tiene que tener una fortaleza inquebrantable.

Ha pasado mucho tiempo desde aquel encuentro, e Isabel Allende ha vivido una auténtica revolución personal en los últimos años: murió Carmen Balcells, su agente, la primera que creyó en ella como escritora; también la dejó uno de sus perros, que la acompañó durante muchos años; y, además, se divorció de “Willie”, tras 27 años de casados. “La vida de mi perro terminó junto con mi matrimonio. Mi marido y yo lloramos por nuestro perro, pero no logramos llorar por nosotros”, reconoció la autora. Sí, 2015 fue el particular annus horribilis de Isabel Allende: ese en el que, por primera vez desde que comenzó su vida como escritora, fue incapaz de sentarse frente al ordenador el 8 de enero para comenzar, como manda su propio ritual, una nueva novela.

Sin embargo, esta mujer –que aún reconoce temblar frente a la pantalla en blanco– ha sabido plantar cara a los vaivenes de la vida y salir de ellos inquebrantable. Buena prueba es su nuevo libro, Más allá del invierno (Penguin Random House), en el que se adentra en una historia de inmigrantes, a ritmo de thriller, donde el amor, la esperanza y las segundas oportunidades muestran que, después de tiempos crudos, también surgen veranos invencibles. Una obra que deja entrever el momento de recuperación emocional que atraviesa la autora, que reconoce estar aprendiendo a darle la espalda a todo, a prepararse para la vejez. Hasta que ese momento llegue, Isabel Allende aligera su equipaje vital: ha cerrado su gran casa en San Francisco para mudarse a otra más pequeña, desde la que puede contemplar una laguna llena de vida con un par de nutrias que, cada día, acuden a saludarla. Y se ha acostumbrado a tener lejos a sus nietos, ya mayores, a los que narraba cuentos en los que incluía palabras que ellos mismos le sugerían.

Pero a lo que no se acostumbrará jamás es a la injusticia y la violencia, en especial, la que soportan las mujeres, a quienes va dirigida The Isabel Allende Foundation, que creó para honrar la memoria de Paula, su hija fallecida. Ella, junto a los abuelos de la escritora, son sus espíritus protectores, a los que enciende velas cada vez que se sienta a escribir y que parecen acompañarla. Necesidad de recordar, de dar rienda suelta a su nostalgia. Escribir le hace feliz, porque sabe que “es como hacer el amor. No debes preocuparte por el orgasmo, sino disfrutar del proceso”. Una lección tan real como mágica. Sencillamente, la vida.

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