Desayunar con las frases de Diana de Gales

Desayunar con las frases de Diana de Gales

Myreia S. Vaquero

Enciendo el televisor y aparece ella. En una de sus últimas entrevistas. Entonces descubro que, a veces, la princesa se cuela en casa y pasa algunos ratos con nosotras. Me he acostumbrado enseguida a desayunar con las frases de Diana de Gales. Y quién no.

Café recién hecho. Mamá me sirve la primera taza del día. Antes, me acaricia por la espalda. Es como el rayo de sol que no necesito buscar por la ventana porque se asoma antes de tiempo. Ella siempre dice, me gusta tocar a las personas, es un gesto que me nace naturalmente, no es premeditado, brota del fondo de mi corazón. Es 31 de agosto. Hoy vuelvo al trabajo después de unas semanas de respiro. Cojo aire y, después, la taza. Estás preparada, me pregunta.

Desayunar con las frases de Diana de Gales

Le cuento que quiero estarlo pero que la idea de volver a la rutina me asusta. Como todo lo que no nace de una ilusión. Y ella responde, no tengas miedo nunca, hay que hacer solo lo que dice tu corazón. Parece fácil cuando lo escuchas. La calle empieza a desperezarse. Los vecinos más madrugadores salen de casa. Con sus sueños, sus miedos, sus esperanzas. La felicidad es la conjunción de muchas cosas. Sé es más feliz en la medida en que se consiguen, me dice mientras unta un poco de mermelada en las tostadas.

Mamá estrena mocasines blancos. Se los regalé para su cumpleaños porque, aunque sé que no lo hará, no quiero que se rinda ni deje de caminar. La vida es solo un viaje, leo en la pizarra. Es la frase del día. La ha escrito ella. Me gusta descubrir cada mañana su elección. No suelo investigar cuáles son sus fuentes pero hoy le pregunto qué se llevaría ella, precisamente, a ese viaje. Mientras sirve más café en las tazas, responde que la amabilidad y el cariño de las personas me han llevado a través de algunos de los momentos más difíciles, y siempre su amor y afecto han facilitado el viaje. Eso se llevaría. Los sentimientos. Cuántos más , mejor.

El periódico sobre la mesa ya tiene algunas arrugas. Justo cuando voy a cogerlo, me cuenta que el mayor problema en el mundo de hoy es la intolerancia. Ni ella ni yo tenemos la solución pero a veces recordamos lo que decía el abuelo, mi padre me enseñó a tratar a todos por igual. Mamá sigue pensando que ese es el auténtico remedio. Como lo es desayunar con ella cada mañana.

Desayunar con las frases de Diana de Gales   Desayunar con las frases de Diana de Gales

Llevamos casi media hora y aún no le he preguntado cómo se presenta su día, qué es lo que va a hacer, cuáles son sus planes. Cuando lo hago, responde, llevar a cabo un acto de bondad al azar, sin ninguna expectativa de recompensa, con la certeza de que un día alguien podría hacer lo mismo por ti. Antes de irse, se acerca y me abraza porque como ella siempre dice, los abrazos pueden hacer mucho bien.

La cocina se queda en silencio pero solo unos segundos. De repente, aparece de nuevo. Por cierto, dice, si encuentras a alguien que amas en la vida, entonces aférrate a ese amor. Se había dejado las llaves. Ahora sí. Escucho el motor de su coche, que se enciende y después, se va alejando. Miro el reloj. Aún tengo tiempo para encender el televisor y enterarme de si va a llover. Echo de menos la lluvia, a veces, en verano. Qué le voy a hacer. Pero hoy el mundo está pendiente de ella. El mundo, el cielo, el verano. Todo alrededor de una princesa que se escapó de su cuento.

Hoy es 31 de agosto. Hoy se cumplen 20 años de su fallecimiento y su voz, nunca ha sonado tanto. Lady Di sonríe en una de sus últimas entrevistas. Escucho lo que dice. Enseguida me suenan algunas de sus palabras. O casi todas. Como si se hubieran pronunciado entre estas paredes. Acabo de descubrir que, a veces, la princesa se cuela en casa. Vive con nosotras. Inspira a mamá y a muchas otras mujeres que sí son reales. Tan reales como la vida. Lo confieso, me he acostumbrado enseguida a desayunar con las frases de Diana de Gales. Pero, y quién no.

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