5 lecciones que aprendimos de Kandinsky

5 lecciones que aprendimos de Kandinsky

Miriam Vélez

Artista, aunque para muchos amantes del arte y de la vida, Kandinsky fue mucho más que un simple pintor. Fue un enamorado de la vida que revolucionó el concepto que entonces existía sobre la pintura y, además, nos regaló valiosas lecciones de vida con sus trabajos.

Como muchos artistas en su época, Wassily Kandisnky fue un revolucionario. El gran representante del arte abstracto que, a día de hoy, sigue dejando una huella mu marcada en la historia de la pintura y el arte en general.

Ruso de nacimiento, el gran pintor no se dedicó meramente a reinterpretar lo que tenía en mente a través de extrañas figuras y diseños, sino que estudió minuciosamente la composición del color, su significado y la relación que mantiene con la psicología, una materia muy relacionada con el mundo del arte, tal y como hemos aprendido de otros muchos autores.

Tanto es así, que Kandinsky abarcó también aspectos esenciales del ser humano y de la vida, que a día de hoy siguen siendo la mejor teoría de la que se pueda aprender. Aspectos que resumen toda su trayectoria y su trabajo, pero que nos dejan unas lecciones aplicables a nuestro día a día que, sin lugar a dudas, nos hacen ver la vida con otros ojos.

Influenciado por obras de compañeros de profesión como Claude Monet, por la música de Wagner y por la religión, el artista se convirtió en un pensador que con un giro de filosofía, conseguía transmitir algo más allá de un simple pensamiento o una simple visión. Con su trabajo ayudó a muchos otros artistas que buscaban su sendero, pero también a todos aquellos que se encontraban en plena exploración vital.

Cinco son las lecciones que conservamos a día de hoy, con las que el mundo se ve más humano y más sencillo, con las que aprender a valorar lo que tenemos. Seguro que no te esperabas todo esto de él…

La vida, a todo color

Su obra así lo refleja. Y es que, nacido de sus incesables estudios de todo lo que rodea al color, su legado artístico es una llamarada a la paleta cromática, una intensidad y mezcla de vitalidad que nos anima a contemplar la vida con alegría, más allá del blanco y negro.

Los descansos son vitales

Tal y como decía el artista, “aprende a tomar pausas”. Él mismo explicaba siempre que el mero hecho de saber parar y reflexionar alejado de un proyecto, permite ver este con una perspectiva diferente.

Hay que permitir la evolución

Los cambios siempre son buenos y evolucionar, es el significado de la madurez, sea del tipo que sea. Como buen pintor, nunca dejó, no de cambiar de estilos, sino de evolucionar hacia algo mejor. Es así como funciona la vida y como quiso transmitirlo.

El poder del contraste

La fuerza de los extremos, como él mismo lo denominaba, está basada en el poder que se encuentra cuando combinas los opuestos, ya sea aplicado al color, a las formas, a las personalidades… Todo en la vida es una fusión de ideas.

Lo importante está siempre en el interior

O más bien dicho, “el balance entre apariencia y contenido”, traducido en la mezcla de lo que se es por fuera, sin renunciar a lo que se es por dentro. Es así como se consigue ser mejor persona, tal y como siempre demostró ser Kandisnky.

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