Siempre Julianne (Moore)

Siempre Julianne (Moore)

No la descubrí hace poco tiempo (quién podría conocerla sólo desde no hace mucho), pero sí a tiempo. Y fue uno de los mejores descubrimientos cinematográficos que he experimentado en mi historial cinematográficos. Desde entonces, son pocas las actrices que han conseguido encandilarme tanto como ella.

La culpa de todo la tiene Robert Altman. Este director me lanzó una indirecta directa a dar: “Fíjate en esta pelirroja, promete”. Y eso hice. Me fijé en ella en Vidas cruzadas (1993), donde se cruzaba con la gente mientras ignoraba los dramas ajenos y se convertía en presa del terror de la cotidianeidad. Ese fue mi punto de partida y, por raro que suene, de inflexión. La conocí y cambié mi concepto sobre el cine. Con el tiempo me demostró que apostar por ella y situarla en primera posición en mi lista de preferidas del cine fue una buena decisión; respetando, claro, el primer puesto, ya honorífico, de Meryl Streep.

Si una, Meryl, me genera un remolino de sensaciones con cada interpretación, Julianne me asegura la calma de saber siempre con lo que me voy a encontrar. Y esto, al justificar mi favoritismo, se agradece. Tanto se lo agradezco, que sentí como mío el drama que vivió en Siempre Alice (2014), la película, probablemente, más emotiva de su filmografía y la más desgarradora. Y no lo digo yo, que he aprovechado que hoy cumple 57 años para marcarme esta felicitación en primera persona; lo dice la Academia, que le concedió el Oscar a Mejor actriz porque, si de algo estamos seguros todos, es que al jurado de estos premios le gusta un drama más que una película. Y llegar a tu medio siglo con el mayor y más grave de los problemas de memoria es, cuanto menos, desesperantes y lo suficientemente crítico como para que tu interpretación este sujeta a una estatuilla desde el primer guión.

Siempre Julianne (Moore)

Emocionada y con un estilo que ha ido evolucionando exponencialmente en cada alfombra roja, Julianne y su vestido en palabra de honor blanco, con brillos y adornos en negro de Chanel, recogió su Oscar. Para mí ya había triunfado, no era necesario ese premio pero sí merecido, y desde entonces su carrera tomó otro rumbo: el de la excelencia.

Poco importa el personaje que le toque improvisar porque termina encontrando la forma de hacerlos suyos; que tengan más de Julianne Moore que del director que reparta las cartas en esa producción. Los acoge, lo malo lo convierte en bueno y lo mediocre lo hace grande. Sólo alguien con tanto aplomo como ella puede hacerlo.

Así que, lo hace. Y lo hace con discreción, incluso, timidez. Dos rasgos de su personalidad sin los que Julianne no sería Julianne y gracias a los cuales hemos podido asistir a grandes estrenos de cartelera, marcados todos ellos por la intensidad. En sus películas es valiente, melancólica, arrolladora y tierna. Casi siempre en un solo personaje.

Nunca defrauda y siempre suscita las ganas de ir a verla cuando su nombre aparece en el reparto.

Consigue el aplauso y la defensa sin haber visto la película.

Y, estoy segura, es el mejor premio de toda la colección que adorna su casa.

Por lo que si hay que parecerse a alguien, parezcámonos a ella. A la Julianne pelirroja que nos gana con una sonrisa y nos levanta de la comodidad para ovacionar su defensa de la mujer. También dentro de la pantalla, como el biopic que ya prepara sobre Gloria Steinem, la primera mujer periodista y activista en manifestar por los derechos de las mujeres.

Vale para todo, para el roto y el descosido, aunque sus puntadas siempre lleven hilo y desfile preciosa en cada photocall.Siempre Julianne (Moore)   Siempre Julianne (Moore)

PUBLICIDAD



PUBLICIDAD