Es un placer admirarte, Alicia Vikander

Es un placer admirarte, Alicia Vikander

CRISTINA ROMERO

Alicia Vikander puede romper todo lo que se encuentre a su paso –y no sólo por ser la nueva encargada de dar vida al personaje femenino más aventurero de la pantalla, Lara Croft-. En la enorme lista caben corazones, guiones y citas, como la última que ha tenido: en Donosti y con motivo del Festival de Cine de San Sebastián, donde, también, ha roto España. Nos tiene rotas, a nosotras y el sexo masculino, y la razón es bastante simple. Tiene todo lo que cabe esperar de una promesa de Hollywood.

La actriz sueca ha estallado como estallan las mejores bombas de relojería o esa pólvora de fuegos artificiales que esperamos con ansia. Estalló hace cinco años y desde entonces no se ha apagado su llama. Poco importa la película a la que se tenga que enfrentar, si tiene que pelear con guiones rebeldes o si el paso por el set de rodaje implica modosidad y cara aniñada. Se enfrenta y lo supera –sobra decir que con éxito-. Y es justo por esta dualidad enmascarada de niña y mujer por lo que Alicia Vikander rompe todo lo que toca, dejando, por supuesto, rotos a todos los que tienen el placer de disfrutarla en cada película que estrena. Es fácil admirarla, lo difícil sería no hacerlo y ser ajena al disimulado huracán de fuerza y valía que lleva dentro.

Es un placer admirarte, Alicia Vikander

Su presencia en el Festival de Cine de San Sebastián este pasado fin de semana lo ha corroborado una vez más. Allí presentó Inmersión, la película que hará que Alicia Vikander vuelva a pisar una alfombra roja allá por la primavera del año que viene. Y, aunque esta película lleva el cartel que nadie quiere colgar en sus películas –léase “tostón”-, lo cierto es que nada de esto importa si la sueca es la protagonista. Tiene tanto poder que es capaz de dejar en agua de borrajas la pésima clasificación dada por la crítica a esta película, con el sólo hecho de pronunciar su nombre y verla posar ante las cámaras.

Es un placer admirarte, Alicia Vikander   Es un placer admirarte, Alicia Vikander

Hay que admirarla. Y disfrutar de una admiración dulce y no a regañadientes como nos puede pasar con otras actrices que, aun faltas de carisma alguno, hay que ovacionarlas por su excelente demostración de tablas sobre el escenario.

Con Alicia Vikander no pasa eso. A ella se le admira por lo que es y no por lo que hace –algo, repetimos, difícil de conseguir-, sabiendo que lo que hace también está a la altura de lo que es: discreta, sencilla, amable, humana, real y tímida. Como su trabajo. Y una mezcla de todos estos calificativos es lo que hace que la actriz sea una auténtica promesa en activo del cine de Hollywood y de las alfombras rojas de todo el mundo.

Ha sido carne de Oscar, musa de diseñadores de alta costura y objeto de admiración de la redacción de L’Officiel.

No se puede pedir más (y es tan discreta, que no lo hará).

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