Iconos de la industria: Veruschka

Iconos de la industria: Veruschka

RAQUEL FERNÁNDEZ

Repasamos la carrera de una de las figuras fundamentales en la historia de las modelos

Sé que has oído esto muchas veces y de muchas modelos, pero Vera Gräfin von Lehndorff-Steinort fue la primera supermodelo moderna. Y con moderna me refiero al concepto que hoy tenemos de ellas, a una mujer con un físico extraordinario. Porque extraordinarias eran su belleza, su cuerpo (de casi 1’90 de estatura) y la longitud de sus piernas.

Iconos de la industria: Veruschka

Nació en Königsberg, Prusia Occidental, en 1939 en el seno de una familia noble. Su madre era condesa de Gottliebe von Kalnein y su padre un oficial del ejército que fue ejecutado tras ser acusado de haber intentado asesinar a Hitler. Vera, su madre y sus hermanas vivirían en un campamento de refugiados hasta el fin de la guerra. El horror que vivió durante ese tiempo la acompañó el resto de su vida, llegando a desencadenar una depresión en los 70.

A los 20 años, mientras estudiaba en Florencia, fue descubierta por el fotógrafo Ugo Mulas. Se trasladó a Nueva York, fichó por la agencia Stewart Modeling y, aunque a los clientes les costó acostumbrarse a sus medidas, pronto empezó a aparecer en las portadas de las mejores revistas. Pero antes de ponerse ante el objetivo de los grandes (nombres como Richard Avedon o BertStern), Vera trabajó durante mucho tiempo con el fotógrafo italiano Tony Moncada, y en esas fotografías quedaría retratada su transición de modelo a supermodelo.

Iconos de la industria: Veruschka   Iconos de la industria: Veruschka

‘From Vera to Veruschka’ de Rizzoli, recoge todas las imágenes tomadas por el fotógrafo italiano durante esa época.

Se convirtió en el ojito derecho de Diana Vreeland(que incluso permitía que la modelo opinase sobre el pelo y el maquillaje que se utilizarían en las sesiones de fotos) y cambió su nombre por Veruschka (su apodo de la infancia) para explotarasí su faceta exótica de Europa del Este.

En 1966 se estrenó Blow Up, y el resto es historia. Los casi cuatro minutos que dura su escena bastaron para catapultarla a la fama mundial y convertirla en todo un icono. Desde entonces hasta 1975, Veruschka llegaría a cobrar hasta 10 mil dólares al día, una cifra que entonces era inalcanzable para una modelo.

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Pero en los 70 se vio obligada a retirarsea causa de su enfermedad. Algunos dicen que fue por las experiencias de su infancia, otros porque dejó de trabajar para Vogue por discrepancias con su nueva editora, Grace Mirabella.

Desde entonces se ha dedicado al mundo del arte y sólo ha colaborado en ocasiones determinadas con diseñadores como Giles (para el que desfiló en 2010) o Tom Ford, aunque su figura y su imagen siguen siendo fundamentales para entender el funcionamiento actual de la industria.

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