Érase (sólo) una vez, Madonna

Érase (sólo) una vez, Madonna

Myreia S. Vaquero

Compartía piso con su hermano, en Manhattan. Las cartas y las facturas llegaban a nombre de Veronica Louise Ciccone, una joven que había aterrizado en Nueva York con tan solo 35 dólares para cumplir su sueño. Cantaba y bailaba en algunos clubs cuando no servía copas hasta que una noche, alguien de la discográfica Sire Records se fijó en ella. O lo que es lo mismo: creyó (y creó) en Madonna. Después, un contrato para su primer disco. Bastarían 3 singles para pasar a formar parte de la historia de la música. Su vida, por cierto, estaba a punto de cambiar. Para siempre.

En la nuestra, hemos bailado con ella hasta que los pies nos han dicho basta. Hemos aprendido sus coreografías como si fuéramos a salir al escenario, a su lado. Hemos sentido sus letras más que memorizarlas. La cantante nos ha dejado sin palabras con sus canciones. Sin aire, con sus movimientos. Sin saber qué decir con sus besos más revolucionarios sobre el escenario. Definitivamente, Madonna consigue lo que quiere. Incluso convertirse en la solista con mayores ventas del siglo XX, según la Recording Industry Association of America. Casi nada.

Hoy brinda por su 59 cumpleaños, sabiendo que es y será una diva eterna, pero también celebra que en su reino del pop, cada vez son más los que se quedan a vivir para siempre. Siempre y cuando no dejen de sonar canciones como las que hoy recordamos. Solo hemos escogido cinco para dejarte con ganas de más. ¿Cómo seguirías tú la lista?

Madonna

Si esto fuera un cuento, empezaríamos como suele ser habitual. Érase una vez, Madonna. Y es que érase una. Porque no hay otra como ella ni como Borderline, uno de los singles de su primer disco en los que se sinceró y nos contó que en el amor, iba a darlo todo. Desde ese momento y para siempre. Dentro y fuera del estudio de grabación.

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