Por qué echamos de menos a Georgina Grenville

Por qué echamos de menos a Georgina Grenville

Manuela García

Los grandes iconos tienen todos algo en común: son eternos, inolvidables y nunca pasan de moda. Quienes marcaron una época en el mundo de la moda, los rostros conocidos que de manera definitiva se instalaron en su momento en el imaginario colectivo, nunca nos dejan. Puede que desaparezcan por unos años, cuando abandonan su carrera como modelos o diseñadores para dedicarse a otros menesteres o simplemente para dejar paso a las jóvenes promesas. Pero lo cierto es que su recuerdo siempre permanece latente y quienes son sus fans declarados están siempre a la espera de que aparezca la excusa perfecta para volver a darles el protagonismo. En este último año este fenómeno parece haberse dado, sobre todo, con las modelos noventeras. La última en volver a estar en boca de todos es la sudafricana Georgina Grenville, que este año encarna para Attico el papel de “mamá glam” para su campaña de primavera/verano 2018. He ahí la excusa que necesitábamos para mirar atrás, alabar la trayectoria de la modelo sudafricana y de paso ponernos nostálgicas al acordarnos de todas las razones que tenemos para echarla de menos.

Gucci

La carrera de Georgina se iniciaba con la llegada de la década de los 90 y conocería su punto álgido en 1995, año en que su trayectoria como modelo despegaría definitivamente hasta llegar a la cúspide de la mano de Tom Ford, quien la puso frente a la cámara de otro grande: Mario Testino. La sudafricana se convertiría así en chica Gucci y dejaba definitivamente su huella en la industria.

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