Siete formas de dañar nuestro pelo sin darnos cuenta

MARÍA G. AGUADO

Hábitos que hemos adquirido por nuestro ritmo de vida y que a la larga pasan factura. Te damos las claves para no repetirlos.

Abusar de las coletas. Van cortando los cabellos poco a poco, por no decir que si utilizas una goma poco adecuada el efecto se triplica. Las coletas muy pulidas y tirantes, esas que van completamente pegadas al cuero cabelludo y tirando del pelo producen eso, sensación de que te tiran del pelo y éste sufre.

¿Qué hago? Utiliza gomas que vayan cubiertas por un material suave, no las aprietes en exceso y que las más tirantes sean eventuales.

Lavarlo más de una vez al día. Con la actividad física a veces el pelo pasa dos veces por la ducha y así acabamos con el PH del cuero cabelludo y aportamos más grasa al cabello con los productos hidratantes que se suelen utilizar.

¿Qué hago? Si tienes el pelo muy graso utiliza un champú en seco que absorba el exceso de grasa en el momento que lo necesites. Aplícalo con moderación y a mucha distancia del pelo para evitar que se vean zonas blanqueadas.

Planchar el pelo aún húmedo. Así lo freímos, literalmente. Pasar la plancha sin haberlo secado bien destroza nuestro pelo, se secará y acabará por romperse.

¿Qué hago? Seca bien el pelo con el secador o, si tienes tiempo, que se seque al aire, y utiliza un protector de calor. Si sale humo al pasar la plancha (y si suena como una sartén) es mala señal.

Hair

Utilizar demasiado producto. Nos excedemos con el champú y no digamos con el acondicionador, con la excusa de hidratar el pelo echamos litros de producto. Así lo único que conseguimos es dejar residuos en el cabello que harán que parezca sucio y gastarnos mucho dinero en hidratantes.

¿Qué hago? Para no malgastar producto, al echarlo en la palma de tu mano cuenta que sea como una nuez.

No cortarlo habitualmente. ¿Crees que se te está cayendo? No, se está partiendo. Si cuando te peinas quedas muchos cabellos en el cepillo mira a ver si tienen folículo, si no es así se te está partiendo el cabello. Es mejor que la caída pero significa que el pelo no está saneado y por supuesto tendrá las puntas abiertas.

¿Qué hago? Da pereza pero no queda más remedio: hay que ir a la peluquería.

Olvidarnos del cuero cabelludo. Imaginad que tenéis la piel de la cara grasa y os echáis una crema con aceites y mantecas, o al revés, tenéis la piel muy seca y no la hidratáis nunca, pues lo mismo sucede con el pelo. Nos olvidamos de que el cuero cabelludo es piel que hay que cuidar según sus necesidades.

¿Qué hago? Si lo tienes graso usa un champú seco y viceversa. Y es aconsejable tener un champú de menta o eucalipto que lo limpian y lo refrescan para que no queden residuos.

Comer mal. Es uno de los errores más comunes y no nos damos cuenta de que perjudican realmente a nuestro pelo. La falta de nutrientes e hidratación se verá reflejada directamente en el brillo, la fuerza y la cantidad de nuestro pelo.

¿Qué hago? Sigue una dieta equilibrada e hidrátate con agua y zumos.

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