Remedios caseros para no sufrir con los tacones

Remedios caseros para no sufrir con los tacones

Miriam Vélez

Nos gustan, de mil formas, tamaños y colores. Y soportamos de todo bajo esa famosa frase que dice que para presumir, hay que sufrir. Pero cómo duelen, ¡madre mía! Ahora, que para remediarlo tienes dos opciones: bajarte de las alturas o seguir nuestros fantásticos remedios.

Unos sencillos salones negros, unas altas sandalias de tiras, botas, botines, y hasta manoletinas reinventadas en modelos con algo de tacón. Nos encanta subirnos a las alturas y comprobar rápidamente sus efectos: estilar uno de ellos. Y da igual que los llevemos bajo unos pantalones de campana, con una falda o un vestido, la sensación que nos dan ese par de centímetros de más es algo bastante complicado de explicar. ¡Una se ve maravillosa!

Pero de maravilloso, además de lo bien que sientan y lo bonitos que son este tipo de modelos con tacón, tienen más bien poco porque, ¡ay que ver cómo duelen! Da igual que sea medio centímetro, que tres, que doce, hay tacones que son absolutamente insoportables.

Una puede intentar escaquearse del tema, buscar alternativas como los mocasines, las bailarinas o los zapatos más elegantes para ir igualmente bien vestida, pero hay ocasiones que por más que lo intentemos, resultan inevitables. Y, al final, siempre terminamos cayendo en la tentación de llevar algún que otro modelo (sencillamente espectacular) que con solo mirarlo, además de amor, nos produce miedo.

Cientos son ya los remedios que se han inventado para soportar largas jornadas con zapatos de tacón, como las manoletinas plegables que caben en un bolso, las plantillas de gel que evitan el dolor e incluso unos tapones que amortiguan cada pisada. Pero no hay nada, nada, como los remedios caseros que hoy te vamos a dar. Estate atenta para la próxima boda o cena de Navidad que tengas, ¡porque los vas a necesitar!

Remedios caseros para no sufrir con los tacones   Usar crema. Te podrá parecer una barbaridad, pero untar crema en el zapato ayuda a que el pie entre con más soltura y que la presión no resulte un incordio.

Antes de ponerte un stiletto, camina un rato descalza por casa, ejercitando los pies y los dedos.

Usa polvos de talco, buenos para que los zapatos no nos provoquen rozaduras, especialmente en verano, cuando el pie tiende a ensanchar…

El hielo es la locura más extraña que hemos oído, pero dicen que meter los zapatos en el congelador (en bolsas, claro está) durante 15 minutos puede ayudar a que nos duelan menos a la hora de ponérnoslos.

Ahora que las plataformas están de moda, opta este tipo de modelos El efecto es mayor, ¡pero el dolor mucho menor!

Aguantar. Este es un consejo muy loco y, por tanto, el último. Y es ya para usar ‘in situ’. Cuando te duelan unos zapatos, jamás, bajo ninguna condición, te los quites. Una vez que lo sacas, el pie tiende a recuperar su forma y ensancharse. Créenos, cuando te los intentes poner va a ser peor…

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