Por qué el próximo verano no tomarás tanto el sol

Por qué el próximo verano no tomarás tanto el sol

JAVIER CABALLERO

El director médico de IDERMA, el Dr. Josep González Castro, nos explica los perjuicios de una larga exposición solar y los beneficios de la corta para que el próximo verano (o las vacaciones de primavera) pongas el sol a raya de tu piel.

Verano 2016. Cádiz. 40 grados centígrados a la sombra. Un sol ardiente y la playa. Sólo una cosa se interpone entre la arena y los rayos ultravioletas de nuestro astro: tu cuerpo.

Cuando llegan los meses estivales y cogemos las tan ansiadas vacaciones nos volcamos a un único objetivo si nuestro destino es la playa: ponernos morenas. La piel bronceada se presenta como la prueba irrefutable de un paraíso prometido y unos días de desconexión perfecto. Minutos y horas gotean con nuestro sudor entre botes de crema y aceite mientras nuestro órgano más grande va cogiendo ese tono tostado tan atractivo.

Sin embargo, los expertos advierten: la exposición prolongada a los rayos solares pueden tener consecuencias nefastas. Como cuenta el doctor Josep González Castro, dermatólogo y director médico del Instituto de Dermatología Avanzada de IDERMA , los rayos pueden provocar lesiones o serios padecimientos como cáncer de piel. “Los principales riesgos de tomar el sol con exceso es el padecimiento del cáncer de piel y el envejecimiento prematuro de la piel. Las radiaciones solares se acumulan a lo largo de toda la vida, por lo que es fundamental protegerse adecuadamente”, nos explica.

Por qué el próximo verano no tomarás tanto el sol

Además de estos extremos, tomar el sol durante muchas horas al día también puede conllevar manchas o dermatitis, así como quemaduras. “Sin una protección adecuada al mismo, el sol produce quemaduras que provoca desagradables síntomas, como ardor, sensación de calor y picor. La quemadura solar puede llegar a producir síntomas generales como fiebre, náuseas y problemas circulatorios”, continúa el doctor González.

Pero no todo son riesgos a la hora de hacerse con un buen moreno. Y es que la luz solar también está repleta de beneficios. El primero y más conocido: ayuda a nuestro cuerpo a producir vitamina D, que fortalece nuestros huesos y dientes. “Con solo 5 o 10 minutos de exposición al sol, dos o tres veces por semana, recargaremos casi por completo los depósitos de vitamina D de nuestro cuerpo”. También aumenta el número de glóbulos blancos y linfocitos, que protegen nuestro organismo, y disminuye la presión sanguínea por su efecto vasodilatador.

Y sus beneficios siguen: “Asimismo, aumenta el metabolismo y la depuración de los tejidos. También, los rayos UV ayudan a metabolizar mejor el colesterol de nuestro cuerpo. Tomar sol también ayuda a combatir otros padecimientos como la psoriasis o el acné. Por descontado, que el sol también promueve la síntesis de la serotonina, una sustancia relacionada con el bienestar, el buen estado de ánimo y que también ayuda a regular el sueño y hasta la conducta sexual”.

Por qué el próximo verano no tomarás tanto el sol   Por qué el próximo verano no tomarás tanto el sol

 

Por tanto, la clave no se encuentra tanto en huir del sol como en llevar unos correctos hábitos a la hora de exponerse a sus rayos UV. “Durante el verano, hacer actividades por la mañana o por la tarde evitando así la exposición al sol durante las horas centrales del día (de 12 del medio día a 3 de la tarde). Los niños menores de dos años no deben exponerse directamente a la luz del sol ni a la intensidad de los rayos UVA durante el día”. Tan importante como evitar ciertas horas del día y acortar el tiempo de exposición al sol resulta la protección contra él. “Elegir el factor de protección solar adecuado y usarlo de forma correcta cuando uno se va a exponer al sol. Recordar que la ropa también protege y no olvidar las gafas de sol”.

Verano 2017. Cádiz. 40 grados centígrados a la sombra. Un sol ardiente y la playa. Sólo dos cosas se interponen entre la arena y los rayos ultravioletas de nuestro astro: tu cuerpo y esa sombrilla que te mantiene (un poco más) fresquita.

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