Cinco anuncios de perfumes que marcaron la vida millennial

Cinco anuncios de perfumes que marcaron la vida millennial

ISABEL SERRA PASCUAL

Cuando sale un perfume nuevo, no es solo la creación la que hace historia, son los anuncios – o los ahora llamados fashion films – los que quedan en la retina y aquí están los 5 que han marcado la vida millenial.

En verano del año pasado, Kenzo lanzaba un soberbio fashion film para publicitar su nuevo perfume, “The New Frangance”, dirigida por Spike Jonze que era, como reza su nombre, nuevo. Fue un éxito, quizás por inesperado: las casi 6 millones de visualizaciones en Youtube dan fe de ello. Margaret Qualley, la chica educada que escondía una fiera en su interior, magnetizó a medio mundo con su danza contemporánea. No es extraño que encabezara la lista de los diez mejores fashion films de la temporada, hecha por la prestigiosa plataforma The Business of Fashion.

Puede que haga historia; otros la hicieron. Hoy nos marcamos un revival con algunos anuncios que aún suenan en las mentes millennials.

Chanel Nº5 de Chanel, “Le Loup”  (1998)

¿El mejor anuncio de Chanel nº5? Quizás. La belleza clásica de Estella Warren le va como anillo al dedo a este cuento de invierno de simetrías perfectas. El anuncio dirigido por Luc Besson es visualmente redondo y tiene la banda sonora idónea. Hizo de Warren un mito a la altura de la fragancia, puede que la caperucita roja más famosa de la década.

J’adore de Dior (2000)

“La vida no es blanca o negra, es de oro”, decía la modelo Carmen Kass con voz seductora. Han pasado diecisiete años y aún nadie ha podido igualar la sugerencia del anuncio, ni Charlize Theron. La opulencia del dorado y la bañera de oro líquido hicieron de este perfume un clásico en todo tocador.

Egoïste de Chanel, (1990)

¿Demasiado atrevido decir que es el mejor de la historia? Dirigido con maestría por el creativo Jean Paul Goude, transmite dramatismo y pasión desmedida más allá de las pantallas. La furia reinaba en ese hotel francés, donde una fachada de ventanas abriéndose y cerrándose se convertía en metáfora de un corazón descompasado por la furia.

The Fragance de DKNY (1997)

Rodada en pleno Manhattan, este anuncio nos hizo suspirar por un beso bajo la lluvia metropolitana. Esther Cañadas se encontraba en el pódium de su carrera, como una de las top models españolas más cotizadas, con el permiso de Nieves Álvarez. Mark Vanderloo también debe mucho a esta publicidad, que le convirtió en ídolo de masas y en el primer supermodelo masculino. El top plateado de Cañadas inspiraría a la mismísima Paris Hilton.

Quizás, quizás, quizás de Loewe (2008)

El más nuevo y el más poético, muy próximo al de Kenzo en concepto, ya que trasciende lo establecido para un anuncio de televisión. De hecho, la pieza es un corto dirigido por Eugenio Recuenco que obtuvo reconocimientos más allá de la pequeña pantalla, haciéndose con el premio al Mejor Cortometraje de la Semana International del Cine en México. ¿Quién no se quedó tarareando la canción?

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