5 aceites (y 5 usos) que querrás incluir en tu rutina

5 aceites (y 5 usos) que querrás incluir en tu rutina

MARÍA G. AGUADO

Cada uno de ellos tiene una función y cuando conozcas sus propiedades y usos, querrás incluir los cinco aceites que te proponemos en tu rutina diaria.

Aún hay quienes no están convencidas (a estas alturas) de incorporar aceites a su rutina de belleza. Esto, probablemente, se debe a que hace 15 años los aceites más utilizados dejaban una película insufrible encima de la piel que no dejaba seguir con la rutina y que, por supuesto, en el rostro era impensable utilizarlos. Pero las formulas han evolucionado mucho, muchísimo, hasta convertirse en unas tan puras o en unas mezclas tan armoniosas que se convierten en fundamentales para el cuidado diario.

En este aspecto, la formulación, los aceites esenciales de Rosa Mosqueta y el Argán son los reyes por ser aceites que en sí mismos contienen tal cantidad de antioxidantes y nutrientes que no necesitan nada más. Consiguen equilibrar la piel en el caso del primero, y ser perfecto para nutrir el cabello, en el caso del segundo.

Las mezclas con aceites de frutas y semillas son perfectos para hidratar y nutrir el cuerpo con distintos ‘omega’ y protegerlo de los radicales libres, y las mantecas completan la nutrición de forma más intensiva. Lo fundamental es dar con una formulación que cubra todas las necesidades de la piel con un solo producto.

Nosotros hemos elegido cinco, uno para cualquier tipo de piel en el rostro que consigue equilibrar desde las más sensibles a las más grasas, otro para el cabello, para nutrir el cuerpo, para darse un baño e incluso para desmaquillarte. Todos ellos tienen la formulación precisa para cada objetivo y algunos, ingredientes orgánicos que garantizan su pureza. En esos ingredientes, en su forma y en sus resultados nos hemos fijado para la elección.

Para equilibrar la piel del rostro

Rosehip BioRegenerate Oil de Pai (32 euros en Laconicum) es un aceite de Rosa Mosqueta muy distinto de los que conocemos (y mejor). La diferencia radica en que mezcla la semilla del aceite de la rosa con el aceite del fruto, que contiene 5 veces más carotenoides (antioxidantes muy potentes que reparan y protegen la piel de los daños ambientales). Además, contiene Omega 3, 6, 7 y 9 impulsan las funciones naturales de la piel y suavizan la superficie. El resultado es una piel equilibrada (lo pueden usar las pieles grasas pues también equilibra la secreción de sebo), acondicionada, firme, con arrugas disimuladas y un tono vital.

PUBLICIDAD



PUBLICIDAD